Orlando Viera-Blanco: ¡Comandante, nuestro muro era usted!

Diosdado Cabello en el conversatorio “Juventud constructora de paz”, no dejó de lado su elocuencia. “En la revolución el cuerdo es el comandante Chávez”, indicó. “Nosotros hemos tratado de aprender de él. Era el muro de contenciónde muchas ideas locas que se nos ocurrían a nosotros…”. Pues, nada, si eso es así -lo cual no pongo en duda- quienes están en problemas no son los que están fuera del poder (que lo hemos tolerado todo), sino los que están adentro… ¿Podrá el Sr. Maduro construir sus propios muros? Déjeme ponerlo en remojo…

De Chávez se seguirán diciendo cosas buenas y malas… Habrá que reconocer que tanto apelaba a la prudencia en momentos de agitación, como al ataque furibundo si no avizoraba moros en la costa. De aquello de ir pa’lante y pa’trás, aprendió mucho el comandante, única forma de hacerse gobernable, arrastrado por una personalidad volátil y ambivalente, que albergaba un espeso cóctel ideológico que él mismo no logró descifrar. No dudo entonces que la grandilocuencia de Cabello, tenga asidero… Porque Chávez se contenía a sí mismo. Él era su propio muro y su propia zapata. Poco a poco se fue encerrando en su laberinto, al punto que soy de los que piensan, que el Presidente se fue a Cuba a buscar mucho de lo que no se la había perdido, además de la muerte. Prisionero de sus propias convicciones (y de la persuasión de los Castro), Chávez fue derrotado por la idea -confusa- que una vida no basta para consolidar su proyecto. Y se entregó a Fidel más que a su salud, por plantar posición. Por decirle al mundo que el espíritu revolucionario, era más poderoso que el mismo cáncer. Pero los Castro sabían que no había arenga capaz de derrotarlo… No les interesaba contener a Chávez, sino tenerle, poseerle, controlarle, por lo que terminaron siendo costosísimos mentores, que ahora pretenden al sucesor. Esto también lo tiene claro el mismo Diosdado. Y no es una idea loca, es real

Si Maduro sigue en Miraflores, veremos si puede levantar muros. Por ahora no ha demostrado madurez para contener las locuras ni de camaradas, ni propias. En sus primeros 100 días se ha hecho depender existencialmente de la imagen de HCHF. En lo discursivo es repetitivo y pesado. Evade el debate y asume deleznables señalamientos personales. Algunas de sus “ideas locas” han sido la maxidevaluación, el Sicad, cantar el himno cubano en cadena o llevar a Chávez a un excéntrico sepelio que él no pidió. La misma creación inconstitucional de una “presidencia encargada” es una locura, a la par de otras “corduras gendarmes”, como los satélites, el desmembramiento de Pdvsa, las regalías continentales; el cierre de 100.000 empresas más RCTV; el despilfarro de 1.4 trillones de dólares y una violencia mortal sin paralelo. La última: la inoculación del cáncer.

Pues sí, no habrá muro, militar, ni milicia capaz de contener la locuacidad de sus partisanos. Y a cada uno le oiremos decir: Comandante, la revolución se nos ha roto, el muro era Ud. El tema es que ese muro, ya no existe

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