Yoani Sánchez, la voz que no pudieron silenciar

FOTO REUTERS/Henry Romero

Cuando un interlocutor hostil presionó a Yoani Sánchez en New York la semana pasada para que explicara cómo se atrevía a criticar al gobierno de Castro, que proporciona servicios gratuitos de salud, educación y bienestar social, Sánchez comparó a los cubanos con los pájaros encerrados en una jaula.

“Sí, la comida y el agua son gratis”, dijo la bloguera y periodista cubana con calma. “Pero eso no vale más que mi libertad”.

Es ese tipo de lenguaje lacerante pero fresco, y las ideas simples pero de gran alcance que expresa, lo que ha convertido a Sánchez en la punta de lanza de una floreciente “blogostroika” digital y disidente en Cuba, y lo que le ha ganado fama y premio internacionales.

La filóloga de 37 años, quien en tono de broma se define como una simple “niña impertinente”, se ha convertido de hecho en una figura de gran alcance en la binaria lucha guerrillera contra el régimen comunista de Cuba.

Su blog, ,Generación Y, recibe más de 15 millones de visitas al mes y está traducido a 20 idiomas. Su cuenta de Twitter tiene cerca de 500,000 seguidores, y tanto Fidel Castro como Mariela Castro, la hija de Raúl, se han tomado el tiempo para criticarla.

Sánchez estará en Miami esta semana para una serie de apariciones públicas y una reunión familiar durante una parada en su gira relámpago por una docena de países de América del Sur y del Norte y Europa, que comenzó el 17 de febrero y se espera que dure unos tres meses.

Es la primera vez que las autoridades cubanas le han permitido salir de la isla desde el 2004, cuando regresó de una estancia de dos años en Suiza, rompió desafiantemente su pasaporte para que no pudieran enviarla de vuelta, y comenzó una serie de publicaciones digitales.

La espada digital de Sánchez punza regularmente a Fidel y Raúl, así como sus políticas y a sus acólitos. Y sus Tweets, a veces feroces, divertidos o burlones, son como dolorosos puñetazos de 140 caracteres dirigidos directamente al mentón del gobierno.

Más información en El Nuevo Herald.