Británico recupera rostro gracias a reconstrucción 3D


Se llama Eric Moger, tiene 60 años, vive en la localidad de Waltham Abbey (Inglaterra) y su vida ha cambiado radicalmente desde que la ciencia le ha permitido recuperar su rostro, publicó 20minutos.es

Este ciudadano británico, gerente de un restaurante, se sometió recientemente a una operación pionera. Su cara había quedado completamente desfigurada por un tumor del tamaño de una pelota de tenis. Los médicos tuvieron que extirparle medio rostro para limpiar los tejidos tumorales y vivía desde entonces pegado a una gasa que le cubría una zona donde había desaparecido un ojo, la mandíbula y la mejilla izquierdas. Donde antes había un rostro, solo existía un agujero (las imágenes pueden herir la sensibilidad del lector).

Antes tenía que sujetarme la cara para que se me entendiese lo que estaba diciendoEl hombre estaba desesperado porque las operaciones de cirugía estética a las que se sometió no daban ningún resultado debido a las sesiones de quimioterapia y radioterapia que recibía para evitar que el cáncer se reprodujese. Entonces fue cuando le remitieron al coctor Andrew Dawood.

Dawood es un especialista en medicina dental que, por entonces, utilizaba la técnica de la impresión en 3D para recrear mandíbulas en las operaciones de sus pacientes. Y decidió que quizás aquella técnica se podría utilizar para Eric, según informa este lunes el diario The Telegraph. Para ello, escaneó el rostro de Moger y el programa informático recreó e imprimió un tejido de poliamida con la zona que el paciente perdió en su operación.

“Cuando lo sujeté entre mis manos, era como si estuviera sujetando una parte de mí mismo. Y cuando lo coloqué en la cara, no podía creerme lo bien que se ajustaba”, comenta ahora Moger, cuyo caso va a ser contado en la noche de este lunes en el programa ‘Embarrassing Bodies’ (‘Cuerpos embarazosos’), del canal televisivo británico Channel 4. Este programa televisivo fue quien le puso en contacto con el doctor Dawood.

“Antes tenía que sujetarme la cara para que se me entendiese al hablar, y tenía que sorber los líquidos con una pajita. Ahora puedo beber directamente un vaso de agua sin que se derrame una sola gota”, comenta Moger, que muestra ahora orgulloso su nuevo rostro.