Oswaldo Álvarez Paz: Condiciones electorales

Publicado en: Opinión

Muchos nos hemos referido a este tema anteriormente, normalmente en situaciones adversas y con la angustia de ser malinterpretados, no siempre de buena fe. Pero nuestra obligación era, y sigue siendo, alertar, decir las cosas como las pensamos con la prudencia necesaria para no perjudicar el esfuerzo de quienes piensan distinto.

El punto envuelve todo lo relativo al abuso gubernamental, la politización grosera y criminal de figuras importantísimas del alto mando militar, la descarada utilización de los organismos y empresas del estado, de sus recursos políticos y financieros, del sistema comunicacional del sector público, de la manipulación de la administración de justicia para penalizar criminalmente a la disidencia.

También el acoso y la amenaza a los medios independientes y a los reales o potenciales financistas de esos medios y de la campaña opositora. A la represión, a la violencia física e institucional a lo largo de estos catorce terribles años. En fin, todo es conocido. A pesar de tales circunstancias, la mayoría de los ciudadanos comunes del país, de esos que no viven de la política, de los partidos, ni del gobierno, rechazan el castro-chavismo comunistoide que entró de lleno al pasado bajo la guía de dos ancianos y un difunto, a quien no dejan descansar en paz.

Esto explica que más o menos la mitad de los electores votara por Capriles el pasado 7-0 y en el conteo general de las elecciones parlamentarias y de gobernadores la oposición tuviera una clara mayoría a la vista, más allá de las maniobras del Consejo Nacional Electoral para impedirlo. También en el caso de la reforma constitucional.

A pesar de que las condiciones se mantienen, Henrique Capriles y su equipo de campaña, a estas alturas del juego, tienen el reto enorme de preveer y superar las trampas, triquiñuelas y juegos deshonestos que un CNE comprometido con el adversario intenta e intentará. Quienes alguna vez han participado activamente en estos procesos saben a lo que me refiero sin ánimo abstencionista.

Todo lo contrario. Trato de inyectar inyecciones de fe y de coraje para enfrentar el reto más serio de nuestra historia contemporánea. Todos a votar. El gobierno tendrá toda la información sobre la marcha del proceso a cualquier hora. De acuerdo a cómo vayan las cosas dependerán las maniobras para desconocer la voluntad general y anunciar resultados a su medida. Atención a la tarde y noche del 14 de abril.

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