Ritmo sexual: cómo estar en sincronía con tu pareja

Las mejores técnicas para potenciar el ritmo sexual se inspiran en las escuelas chinas de manejo del movimiento y la energía vital, como el chi kung y el tai chi. Buscan respetar, profundizar y estimular los ritmos naturales del cuerpo.

Mediante diferentes movimientos en estado de relajación se puede controlar y aumentar la vitalidad y, al mismo tiempo, evitar que se fatiguen los músculos.

Danzar y gozar, paso a paso

El hombre y la mujer tienen distintos tiempos de respuesta sexual. Si deseás una máxima conexión con tu pareja, necesitás experimentar todos los ritmos: la gama que va de los eróticos salvajes a las cadencias más suaves y tiernas. Buscá compatibilizar tus sensaciones con las de tu amante, hasta alcanzar la plenitud sexual.

* Primer ritmo: es el impulso sexual, que está directamente relacionado con la atracción del uno hacia el otro. Está signado por la seducción que cada uno provoque en su acompañante.

* Segundo ritmo: es el de la excitación. Es espontáneo, se manifiesta más lentamente en la mujer y, por lo general, más rápido en el hombre. Depende exclusivamente del juego erótico que se produzca en el primer ritmo. Personalizar la fogosidad es importante para motivar las zonas erógenas.

* Tercer ritmo: es el orgásmico, resultado de los anteriores. Como en una danza, los amantes conservan una energía erótica de coincidencias, tanto instintivas como afectivas. En esta etapa se concentra el misterio del éxtasis del ritmo sexual y la sinfonía erótica desarrolla su rol protagónico.

* Cuarto ritmo: la consumación, es el efecto del máximo placer. En este nivel se logra una explosión que atraviesa los límites de la satisfacción física y llega a despertar sentimientos. Solo se arriba al éxtasis con entrega mutua, siguiendo el ritmo amoroso.

Cuando cada amante se adapta a la repuesta sexual de su compañero, el acto no concluye con el orgasmo. Por el contrario, luego de la descarga puntual la técnica logra realimentar el placer.

 El juego de espejos

Cuando la pareja no encuentra un ritmo placentero puede probar con el juego de espejos. Ayuda a pulir la percepción, para prestar mayor atención a las sensaciones y emanaciones químicas del otro.

¿Cómo se practica? Hay que intercambiar los roles sexuales. Cada uno imita los movimientos que realiza naturalmente su compañero durante el juego erótico. Primero, uno actuará el papel activo y el otro lo imitará. Esta técnica de imitación en espejo es, justamente, la que se aplica para aprender cualquier técnica de baile.

Durante la escena sexual se pueden adquirir diferentes experiencias, mientras la pareja se conecta con creatividad y placer. Realizando este ejercicio una vez por semana y, luego, una vez por mes, se logran buenos resultados.

Con información de Entremujeres