Venirauto sólo ensambló 43% de los carros programados en 2012

(Foto archivo Avn)

“Venirauto Industrias C.A:, tiene como objeto principal, todas aquellas actividades relativas a la promoción, producción y expansión del sector automotriz, con el fin de producir en un marco de alta productividad, desarrollo de las cadenas productivas relacionadas al sub sector de autopartistas y calidad de la producción nacional, a través del diseño, producción, ensamblaje, adquisición y comercialización de vehículos de diferentes modelos, derivados y versiones. Además de fabricar, ensamblar, distribuir, proveer materiales, materia prima, insumos, repuestos y piezas, accesorios u otra partes para vehículos, así como componentes relacionados, partes de servicios y accesorios bajo licencia de la compañía”.

Janet Yucra M.

El párrafo anterior es parte del contenido de la memoria y cuenta de la empresa venezolana-iraní, correspondiente al año 2012 y que forma parte del balance de gestión, del mismo año, del Ministerio de Industrias.

No obstante, al revisar el documento se destaca que la compañía dejó de cumplir el principal objetivo que es el ensamblaje de una línea de vehículos a bajo costo que el Gobierno ha promocionado desde el 2007, cuando fue creada la empresa.

En la memoria y cuenta se dice que este objetivo era: “Impulso del ensamblaje, comercialización y suministro de vehículos, partes, repuestos y mantenimiento de vehículos en Venirauto, en el marco de la Reestructuración de las fuerzas productivas”, para lo cual fue asignado un presupuesto de 894.558.584 bolívares, para ensamblar 8.390 vehículos.

Sin embargo, el año pasado, Venirauto solamente ensambló 3.595 vehículos, es decir, 43% de la meta prevista, en lo cual se ejecutó 437.150.202 bolívares, lo que equivale a 49% del presupuesto asignado.

Pero, lo peor ocurrió con el presupuesto total destinado a la empresa, puesto que, según ese informe, en el 2011 le dieron 887.600.278 bolívares, de los cuales solamente ejecutó 326.219.290 bolívares, lo que corresponde a 37% del total. Para el 2012, el presupuesto total asignado a Venirauto aumentó a 1.113.287.950 bolívares, de los cuales se ejecutaron 437.150.202 bolívares, equivalente a 39% del total de los recursos.

En cuanto a las ventas nacionales de unidades, el informe señala que en el 2011 se entregaron 3.698 carros, pero en el 2012, estas ventas bajaron y se ubicaron en 3.107 unidades. El documento no informa que se hayan hecho ventas internacionales de los carros iraníes.

Sobre la capacidad y el uso de las instalaciones de la empresa, los números tampoco ayudan a Venirauto. El documento señala que en el 2011, la capacidad instalada era para ensamblar 16.000 unidades, pero se armaron sólo 3.733, lo que corresponde a 23%. En el 2012, la situación no cambió. Es más, empeoró puesto que, aunque bajaron la capacidad instalada a 8.343 unidades, solamente se lograron armar 3.595 carros, equivalente a 43%.

Donde sí se registraron aumentos fue en lo relacionado con los gastos de personal y pasivos laborales, pues para el 2011 el gasto en personal fue de 42.432.951 bolívares, el costo por trabajador se ubicó en 89.710 bolívares y el total de pasivos laborales fue de 3.903.689 bolívares. En el 2012, el gasto de personal ascendió a 58.796.000 bolívares, mientras que el costo por trabajador aumentó a 118.540 bolívares, pero el total de pasivos laborales registró una baja y se ubicó en 3.786.871 bolívares.

No por nada, en la página 15 del informe, Venirauto admite las limitaciones a la gestión, con el siguiente argumento: “A pesar de poseer la materia prima y haber realizado una buena planificación presupuestaria con respecto a la producción y manejo de materiales, la visión de la mano de obra y los costos fijos de la empresa, es de hacer notar que la empresa trae como historia en el tiempo una desinversión en la línea de producción, trayendo como consecuencia una problemática ergonómica que ha incrementado el número de reposos en línea, ocasionando paradas involuntarias en el tiempo, disminuyendo los niveles de producción diarios, dando como resultado desviación en el presupuesto”.

Llama la atención en que el documento, se señala que Venirauto “también tiene como finalidad prestar servicios de post-ventas,
establecer talleres de reparación autorizados (concesionarios) suministrar y comercializar las partes y repuestos, garantía de calidad y mantenimiento y promover la investigación el desarrollo e innovación de procesos y productos del sector automotriz con la finalidad de brindarle al pueblo de Venezuela vehículos de calidad a precios accesibles”. Sin embargo, en ninguna de las 15 páginas del informe se ofrece detalles o resultados de estos servicios.

Cuenta pendiente

Desde finales del 2011, la comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional (AN), tiene una investigación pendiente, sobre las presuntas irregularidades ocurridas en la empresa, luego que el parlamentario por AD/Anzoátegui, Rodolfo Rodríguez, denunció el posible daño patrimonial causado por las “cuantiosas inversiones hechas en esta empresa que no ha cumplido con sus objetivos”.

La comisión inició las averiguaciones y un grupo de diputados se trasladó hasta la planta en el estado Aragua, donde constataron, entre otras cosas, que en los terrenos había “arrumbados, unos mil carros que estaban expuestos a las inclemencias del ambiente, lo que denota el daño patrimonial”, según dijo Rodríguez.

Por otro lado, los directivos de Venirauto fueron interpelados en la comisión y allí reconocieron el abandono de casi un millar de automóviles abandonados en los patios de la empresa, algunos, incluso, desde que la misma fue inaugurada, es decir, desde hace más de cuatro años. Argumentaron que no se hacía nada con esos carros, porque esperaban por piezas que faltaban, para venderlos.

Los interpelados informaron que Venirauto debía, para la fecha de la comparecencia, 104 millones de dólares a dos proveedores iraníes, las empresas Saipa e Iran Khodros. Estos son los socios que suministran las carrocerías para el ensamblaje de los modelos Centauro y Turpial. Cifras adicionales entregadas por la gerencia señalaron que la empresa opera a pérdida: sus ingresos en 2011 ascendieron a 220 millones de bolívares, es decir, la mitad de la deuda.

Rafael Bolívar, presidente de la compañía especificó que no eran mil, sino 993 los carros abandonados y que 80% de ellos tenían “daños de apariencia, como rayones y piezas faltantes”. Dijo que no tenían desperfectos mecánicos y que se trataba de unidades ensambladas entre 2008 y 2012.

Como parte del acuerdo con Irán es la transferencia de tecnología, en la interpelación se hicieron preguntas al respecto y los gerentes respondieron que tal objetivo se cumple en un promedio de 2,38%, en el caso del Turpial y de 3,73% en el caso del Centauro. No obstante, la meta era que se usaría material venezolano en promedio de 30%.

Tal como ocurre en la memoria y cuenta, los directivos no ofrecieron detalles cuando les preguntaron si los vehículos del patio fueron recuperados y tampoco dijeron cuánto se invirtió en ello. Menos informaron si había un plan de comercialización.

Durante la interpelación, una fuente que pidió no ser identificada, informó que al parecer, en el 2012 no se vendieron carros iraníes, porque hasta ese momento el ahora fallecido presidente Hugo Chávez, no había firmado el punto de cuenta con los nuevos precios.

Por otra parte, el presidente de la empresa dijo que una de las causas de la baja en la producción era que la materia prima tardaba unos tres meses en llegar desde Irán, hasta Puerto Cabello (estado Carabobo). Posteriormente, el tiempo de espera se redujo a un mes, pero no se logró aumentar la producción, como lo señala la memoria y cuenta.

El diputado Rodríguez informó que Venirauto también sufrió por causa de la falta de seguridad interna, puesto que se registraron robos y hurtos de las piezas. Contraloría también comenzó a investigar sobre la escasa incorporación de piezas y partes locales, así como la mala administración de la compañía.

La comisión prometió que el informe estaría listo antes de finalizar el 2012, pero le dieron prioridad a otros casos.

Pero la historia de pérdidas no se limita al 2011, pues los datos de la automotriz venezolana-iraní, contenidos en la memoria y cuenta del Ministerio Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, destacan una pérdida de Bs 33.447.428 durante 2010. “El ejercicio económico financiero terminado al 31 de diciembre de 2010 refleja una pérdida que asciende a la cantidad de Bs 33.447.428″, reseña el informe.

En noviembre de 2009 el ex ministro, Jesse Chacón, prometió ensamblar 16.000 carros para 2010. A mediados del año pasado Manuel Mora, antiguo presidente de Venirauto, bajó la meta a 5.400.

Ventas con sobreprecio

En enero de este año, se produjo una denuncia según la cual, desde el inicio de operaciones de la empresa se comenzaron a elaboran largas listas para asignar vehículos. Informaron que, dependiendo del presupuesto de los compradores, se planificaban pagos adicionales al precio de venta.

En este sentido, Guillermo Luces, dirigente de Voluntad Popular en Aragua, dijo que “son innumerables las denuncias sobre estas
irregularidades. Cobro de vacunas, listas de espera y retrasos en la entrega de vehículos ya cancelados. La ley que regulará la venta de vehículos debe ser aplicada en todos los sectores si queremos que sea efectiva. No solo al sector privado”, según reseñó el diario Notitarde, en su edición del 30 de enero.