Alberto Franceschi: Maduro en picada, es un hecho

Maduro entró barrena, en picada, se derrumba, en catástrofe, ¿Cómo decirlo, para que se  tome al pie de la letra lo que los números dicen que está pasando?

Hace casi tres años seguía yo  con mucho interés la política interna colombiana,  cuando me preocupó  que el Uribismo perdiera el poder, porque el candidato J.M. Santos aparecía con un gran rezago ante el avance arrollador de Antanas Mockus. Pero alguien descubrió que la victoria de Santos era aún posible si se asumía  plenamente de la defensa de  la obra del Presidente Uribe, así se hizo y su Ministro de Defensa,  terminó alzándose con el 70% de los votos, y eso en pocas semanas.

En Venezuela, ante la evidencia que la adhesión política al comandante terminó con el entierro, aunque siga por décadas en la memoria agradecida de muchos adeptos,  si alguien aconsejara a Maduro defender la obra de Chávez,  solo lograría  mantener el llamado voto duro y si  le aconsejaran atacarla pasaría por loco.

Y este es el drama de indecisión e insipidez del hombre, al que se le ocurrió asesorarse con  silbidos  de ánimas canoras, porque como candidato de la continuidad  de este desastre  de 14 años  solo puede ocurrirle que obtenga 30%  de los votos,  si frente a él como ocurrió,  había una estrategia para derrotarle.

Esa si puede ser la maldición de Maracapana, aunque  el CNE de la tibi y su combo de esbirros electorales del régimen, que reparte claves secretas de  acceso al sistema de votación en el vecindario para meterse en las máquinas,  maquillen cifras  como  agradecimiento y  mucho más a Maduro,  pero no los voluminosos votos  que pueden mantenerlo en el poder. Porque se puede hacer fraude  para completar una o dos  décimas decisivas,  pero no una avalancha en contra,  que es lo que viene.

Siempre hemos sostenido que a esta gente tramposa  solo podía  ganársele obteniendo dos tercios de los votos,  porque si no  te peinan con sus maquinitas y sus cubanos castristas. Pues bien esto es posible: la candidatura de Capriles  con su estrategia frontal  lo está logrando  y  al parecer lo  ya  inevitable es que la derrota de Maduro está frente a nosotros como una posibilidad real.

Recuerden esto: si la Tibi llega a decir que Capriles  ganó por 4 o 5 puntos, es porque  la diferencia fue por lo menos de 20.  Ya nos enteraremos en su momento, porque no hay nada oculto entre cielo y tierra, sobre todo cuando el poder cambia de manos.

Para mí una de las muestras más serias de la plena conciencia de Maduro,  o de quienes lo asesoran fue pronunciar, o hacerle pronunciar en Maturín, lo siguiente:

“Yo he tomado una decisión. Voy a lanzar una gran misión que será centro de mi gobierno. Así siento que debe ser mi compromiso con ustedes. Voy a lanzar la Gran Misión Eficiencia o Nada, para perseguir la corrupción, el burocratismo, para acabar con lo mal hecho”

Decir esto es igual a confesar que existe un gran  malestar  en  la base electoral chavista con los colaboradores  del “comandante”,  que todo lo hacen mal, empezando por Maduro, quien por eso ahora no logra entusiasmar con la continuidad  del  gobierno y  confiesa  que si  harían frente a las decepciones, porque constatan  que los fieles de  muchos años  se les están volteando masivamente,  como voto castigo,  o como abstención, que en ese caso opera a favor de Capriles, aunque no es para nada el caso de alguien que siendo de oposición se abstenga,  porque solo disminuye la ventaja con la que se va a obtener la victoria.

Algo muy importante o muchas cosas confluyeron en esta corta campaña,  para provocar un cambio de 180 grados en nuestro destino nacional. En Colombia aquel fenómeno  que ocurrió  con Santos demostró que nada es imposible, porque aun en pocos días se logró  invertir las tendencias. En Venezuela ocurre igual pero denunciando los herederos y hasta la herencia como se ha hecho. Se abrió la autopista del progreso, Capriles será presidente.