A pocas horas del 14-A por @felixseijasr

Las cartas prácticamente están echadas. Cada comando hizo su labor diseñando y conduciendo una corta campaña que les puso al frente importantes retos. Para el oficialismo era imperativo consolidar una conexión emocional de su candidato con la figura del líder fallecido Hugo Chávez, conexión esta que lo debía presentar como la “garantía” de la continuidad del legado del supremo jefe. Por su parte, la oposición concentraría esfuerzos en reactivar el entusiasmo que logró sembrar alrededor de la figura de Henrique Capriles para las pasadas elecciones presidenciales del 7-O, así como presentar elementos que de manera contundente debilitaran la identificación del candidato del oficialismo con Hugo Chávez y, como si fuese poco, establecerse como una opción válida para atraer nuevos votos.

Ya los estudios de opinión hicieron su parte, es decir, surtieron a los comandos de campaña de información útil para el diseño de estrategias, construcción de mensajes y otras acciones llevadas a cabo durante los últimos treinta días. ¿Qué aspecto resaltante podemos decir sobre el cierre de estos estudios? Semana y media antes del El 7-O las mediciones señalaban que los movimientos en la matriz de opinión se había estabilizado y todo quedaba en función del nivel y la composición de la abstención que se registrara. En esta ocasión es diferente, en nuestra última medición que cerró campo el martes pasado, aun se registraban cambios en las tendencias, y la composición de la abstención puede jugar un papel más sustancial que en los pasados comicios.

Sin embargo, la tarea aún no termina. Contrario a la creencia común, los estudios de opinión no decretan nada, sólo miden intenciones en seres humanos y lo que realmente terminará ocurriendo es lo que la gente haga el día de la elección. Es usual que luego de un proceso como este, se señalen a algunas empresas como que “se equivocaron”, cuando en realidad estas pueden haber sido las que orientaron de manera correcta a sus clientes y por ello, estos continúan contratándolas.

Cada comando prepara sus estrategias para el día de mañana en el que muchas cosas se hacen, muchas cosas suceden. Hasta el mediodía de 7-O se registraba una abstención mayor en las filas del oficialismo, lo cual fue contrarrestado con un operativo casa por casa llamado “Operación Remolque”. Adicionalmente, la llamada “Estación de Información al elector” generó un cuello de botella en los centros de votación de gran volumen de inscritos, los cuales en una mayor proporción corresponden a centros que tradicionalmente registran alta votación para la oposición.

Para el día de mañana podemos esperar cosas similares. La abstención entre el oficialismo podría ser superior a la que se registraba el 7-O, por lo que el Comando Hugo Chávez, ahora con la experiencia de las pasadas elecciones y con una mayor urgencia, debe tener preparado un operativo con una intensidad mayor a la que vimos el 7-O y el 16-D. Por su parte, la oposición activará sus estrategias, ahora mejor engrasadas gracias a la experiencia ganada en los recientes comicios, para facilitar el voto de sus seguidores y transmitir durante el día la sensación de seguridad de que su voto será respetado.

Nuestra historia nos enseña que en Venezuela, por más rumores que puedan surgir, los procesos electorales se desarrollan en paz y con absoluta tranquilidad, además de ser absolutamente secreto, así que nadie debe temer en salir a votar el día de mañana. Lo que usted sí puede temer es que la opción que considera la mejor para el futuro del país no resulte favorecida. Fíjese bien en la palabra “favorecida”; implica que fue la opción que recibió más votos, y los votos quien los pone es usted. Acuda a votar.

 

Félix Seijas Rodríguez