Travesti en Barquisimeto víctima de la intolerancia homofóbica

Foto: Elías Rodríguez / El Impulso

Era conocido como “La Luisa” pero su nombre de pila era Luis Bracho, se desempeñaba en las noches como trabajadora sexual en el centro de Barquisimeto. Se presume que la madrugada de este viernes uno de sus clientes, le solicitó sus servicios y sin razón conocida le disparó en el abdomen. Así lo reseñó el diario El Impulso.

Carlos Iván Suárez

El sitio del suceso no se sabe con exactitud. Él llegó herido a las 3:15 am aproximadamente al puesto de la Guardia Nacional Bolivariana en la avenida Vargas con 20, quienes lo trasladaron hasta el Hospital Central de Barquisimeto donde ingresó herido y dos horas después murió.

La víctima de 26 años, residía en el barrio La Victoria, “ella trabajaba en la calle 40. Ese era su punto desde las 7:00 pm hasta las 07:00 am, con un día intermedio”, informó una de sus colegas, que se acercó a la morgue y se identificó como Richel.

El mundo de los travestis nuevamente se viste de luto en menos de una semana, pues el pasado sábado asesinaron a “La Paola”, quien respondía en vida al nombre de Daimir y no Juan como se dijo en principio. Vivía en el cementerio, y según su amiga, “era piedrera y trabajaba en la carrera 42 con calle 32 que es el sitio de las desechables”.

Dice que cada noche atienden entre 10 a 12 clientes y siempre sufren maltrato. “La Luisana medía como 1,70 centímetros, era morena y se había hecho los pómulos. Ella era muy coqueta”, recordaba con nostalgia por la pérdida de su “hermana”.

Los funcionarios nos violaron
A pesar de ser un trabajo fuerte, a Richel le gusta, aunque en las mañanas se desempeña como peluquera, sin embargo, cada vez que sale en las noches a buscar y dar satisfacción sexual, su vida peligra.

“Hace como siete meses, le pedimos la cola a unos funcionarios del Plan 20. Nos montaron en la 19 con 40 y nos dejaron en la Libertador con 42, pero en el trayecto nos pegaron con las pistolas y nos violaron”. Aseguró que los policías las bajan de los carros de sus clientes y les quitan la plata que se han ganado.

Otra de las lamentables historias que ha vivido es que estando una noche en la carrera 18 con 27, unos sujetos la atacaron a ella y a sus otras compañeras sin razón, “siempre nos dan tiros. A mí me pegaron tres en el brazo y gracias a Dios estoy viva”. Por eso no le extraña que una situación similar le haya ocurrido a Bracho.