Gerver Torres: ¿Qué hacer? El chavismo busca salidas de su laberinto

Bajo ese título un equipo chavista produjo un documento reseñado por la prensa nacional e internacional,  que contiene  un diagnóstico de la situación económica del país y una propuesta para la acción. Tres elementos resaltan de su lectura. Lo primero es el reconocimiento de la gravedad de la situación actual. Allí se habla  de una “bomba económica atómica que ya estalló”.  La prosa describe un descomunal desastre: la contracción económica que se encuentra ya en curso, el desmesurado déficit fiscal,  la elevada inflación, el acelerado endeudamiento,  el colapso de la producción nacional, el  fracaso de las estatizaciones, la intensa fuga de capitales, el agravamiento  de la dependencia petrolera, entre otros muchos síntomas de la debacle económica. El segundo elemento interesante en el documento, y que resulta bastante original en el chavismo,  es que la responsabilidad de esa debacle no se le atribuye a la cuarta república, ni al imperialismo yanqui, ni a ningún otro agente externo. La responsabilidad se le imputa al  propio gobierno, al  equipo económico que “no entiende” de política económica.   El tercer elemento que destaca es la inconsistencia entre la precisión del diagnóstico y la vaguedad y  naturaleza confusa de la  propuesta para salir adelante. Para salir del desastre  actual, el documento propone profundizar la revolución, y eso significa “todo el poder para las comunas”.  Los autores saltan sin paracaídas, de los grandes problemas estructurales y desequilibrios macroeconómicos que describen, como la mayor dependencia petrolera y el enorme déficit fiscal, a las comunas como solución. Comunas que harán desaparecer progresivamente todo el orden institucional que conocemos: gobernaciones, alcaldías, sistema judicial, todo. Como es que eso ocurre y se hace, no se explica en el documento. No ha ocurrido en ninguna parte y nos correspondería a nosotros ser los primeros en experimentar. En todo caso hay que reconocer la valentía de un diagnostico tan descarnado como el que comentamos. Ojalá los autores del material tengan la misma valentía para intentar validar sus propuestas de solución antes de intentar ponerlas en práctica. Entonces tal vez descubrirán que así como Lenin y sus sucesores no pudieron llevar a  la Unión Soviética a ninguna parte, el Socialismo del Siglo XXI tampoco tiene destino.

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