Maduro debilitó al chavismo y deberá hablar con la oposición

(Foto Efe)

El débil liderazgo de Nicolás Maduro, la contundente campaña de Henrique Capriles y el frágil estado de la economía, provocaron el revés del chavismo en las elecciones, según analistas, que consideran que deberá tender puentes con la oposición, reseña Afp.

Con la desaparición de Chávez “se cayó el eje central del chavismo, el caudillo mesiánico, y el gobierno creó otro caudillo de forma improvisada e inmediata, sin darle ninguna contextura, ninguna propiedad”, explica a la AFP el historiador Agustín Blanco, autor del libro “Habla el comandante”.

Según resultados del último boletín del Consejo Nacional Electoral (CNE), Maduro consiguió una estrecha victoria en las elecciones del domingo, con 50,75% de los votos frente al 48,97% del líder opositor, Henrique Capriles, una diferencia absoluta de 265.000 votos, de lejos la más baja en los 14 años de chavismo y desconocida por la oposición, que pide el recuento de votos.

En relación a las elecciones del 7 de octubre, que Chávez ganó ante Capriles por 11 puntos de porcentaje, el chavismo, representado por Maduro, perdió el domingo 685.000 votos, mientras que el líder opositor creció unos 679.000 votos.

“Maduro es un hombre sin experiencia en la lucha política activa, electoral, y en ningún momento demostró carisma ni capacidad de compenetración”, explicó Blanco, que suma los varios errores en la campaña y el mal manejo de la muerte de Chávez por parte de Maduro, como cuando tras su muerte “dijo que sería embalsamado” y al final se vio obligado a rectificar.

“Su impericia en el manejo político” y el uso excesivo del “soy el hijo de Chávez fueron creando un clima que en publicidad se llama saturación y contribuyó a la desconexión con la gente”, agregó Blanco.

Maduro “hacia dentro tiene ahora poca legitimidad, los radicales le van a pasar factura, tanto los de izquierda como los de derecha”, explica por su parte el sociólogo Ignacio Ávalos, al referirse a la situación del sucesor de Chávez dentro del movimiento que éste creó.

Para el analista Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis, el Maduro candidato, un ex chofer de autobús y sindicalista del Metro de Caracas, no fue “ni siquiera el que Chávez eligió: un tipo afable, negociador, hasta simpático”.

“Lo desdibujaron para hacer un clon de Chávez, un clon sin alma, sin carisma”, declara a la AFP el analista, que recuerda que mientras “los chavistas estaban en duelo, él se puso a bailar rap en la campaña, provocando un cortocircuito” en el electorado.

“Kirchner -Cristina, presidenta argentina y esposa del fallecido presidente Néstor Kirchner- no se quitó el duelo en toda su primera campaña, y explotó la muerte de su esposo hasta el día de la elección”, recuerda León.

Pero también tuvo que ver en la vertiginosa caída en las urnas de Maduro el cambio en la estrategia de Capriles, que en esta campaña se mostró más agresivo, al denunciar sin tapujos los abusos del gobierno en el uso de los recursos públicos durante la campaña y la jornada electoral, que lo llevaría a desconocer los resultados.

Y el centrar su discurso en que “Nicolás no es Chávez” y en sus ataques a los “enchufados” (oportunistas) y “corruptos” del chavismo.

“Hubo más organización de la oposición, dio un giro táctico, le dio frutos también más dureza y más firmeza”, explica Ávalos.

Para León, Capriles creció “en la campaña con una épica del sacrificio”, cuando aceptó ser candidato de una oposición que llevaba dos derrotas seguidas (presidenciales de octubre y regionales de diciembre, en las que sólo conservó tres gobernaciones de estados, incluido Miranda con la reelección de Capriles).

“Reanimó a sus seguidores, tuvo un sello distinto, confrontador, que relacionó a Maduro con los problemas” económicos que sufren a diario los venezolanos, como la elevada inflación, la devaluación del bolívar, los apagones o la escasez de alimentos y de divisas.

Para los analistas, vista la situación social, económica y política que vive el país, el chavismo debería ahora tender puentes a la oposición, que ya representa a la mitad del país.

“Hay sectores de ambos bandos que están buscando conversar, cosa que era imposible antes porque Chávez no quería y no lo necesitaba para gobernar. Hoy empieza el chavismo sin Chávez de verdad”, opina Ávalos.

“Si Maduro se quiere presentar como lo que no es, como un caudillo, su fracaso va a ser rotundo. Si se presenta como un dirigente que busca apertura y apoyo colectivo puede dar pasos adecuados en medio de esta difícil situación”, agrega Blanco.