Miedo a La Verdad

El periodismo constituye una de las herramientas más democráticas que tienen los pueblos para acercarse a la verdad, si no la más. El periodista debe tener la piel dura, los sentidos alertas y el alma muy sensible a los problemas de la gente, publica La Verdad.

Por Mesa Central de Redacción/ La Verdad

El periodismo constituye una de las herramientas más democráticas que tienen los pueblos para acercarse a la verdad, si no la más. El periodista debe tener la piel dura, los sentidos alertas y el alma muy sensible a los problemas de la gente. En los últimos 14 años, en Venezuela, ejercer el oficio sin practicar la militancia con el partido de Gobierno es sobreexponer la vida. No exageramos.

La politización y el alto componente de radicalismo en todos los ámbitos de la vida pública someten a quienes buscamos la información a escenarios de guerra. Insultos, golpes, amenazas y detenciones sustituyen al qué, cómo, dónde y cuándo. El por qué es una pregunta con varias respuestas. En todas sobresale una sola palabra: “miedo”. El poder suele ser cobarde.

En el Zulia, el diario La Verdad ha mostrado un compromiso innegociable con la ciudadanía. Escuchar clamores acentúa esos riesgos. Desata demonios.

Lo ocurrido antenoche en el municipio San Francisco no es un episodio nuevo, casual. El alcalde Omar Prieto practica la intolerancia y la violación de los derechos más fundamentales contra quienes pueden asomarse como amenazas de su gestión, por cierto, recientemente cuestionada en las elecciones del 14 de abril.

Desde 2008, cuando asumió la jefatura municipal, un grupo de periodistas de La Verdad y de otros medios de la región, comprometidos con los preceptos críticos del oficio, sufren permanentemente sus ataques por las razones más inverosímiles. Agreden a puños y patadas, ofenden, humillan. Arrebatan cámaras fotográficas y las guardan como trofeos. Cada pauta es una posibilidad clara de ser llevado al rin del desvarío. Los ejecutores: la Policía municipal de San Francisco y miembros de colectivos armados. Antecedentes sobran.

El periodista de Sucesos, Juan José Faría; el fotorreportero Eduardo Méndez y el chofer Yolman Bejarano fueron detenidos en un calabozo de Sierra Maestra a las 10.40 de la noche del lunes y reseñados a las 9.00 de la mañana ante el Ministerio Público, donde también ocuparon una celda. Estuvieron presos por 14 horas y media.

Al equipo, que respondía el llamado telefónico de alarma de decenas de habitantes del municipio sureño agredidos brutalmente por supuestos funcionarios policiales y encapuchados, le salió caro situar el desmadre, entrevistar heridos, detectar la presencia de decenas de motos frente a la vivienda de un alto funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana.

Se ensañaron. Los apresaron, con gritos y sacudones de por medio. Los despojaron de sus libretas, bolígrafos, cámara fotográfica, celulares y la camioneta en la que se trasladaban. Conocieron la infamia de tener sus muñecas sometidas por frías esposas, como los más vulgares delincuentes.

Al final, el resultado no es el que los radicales esperaban. Todo el equipo de La Verdad, con el apoyo del Colegio Nacional de Periodistas seccional Zulia y el Instituto de Prensa y Sociedad (Ipys), salimos al frente en estas líneas. Ratificamos una vez más nuestro compromiso con los más elevados valores del periodismo en Venezuela. Sabemos que vendrán más ataques. Nos lo advirtieron, pero los cobardes cometen el error de intentar roer una vocación que colinda como nunca con la valentía.