Venezuela en pre parto, por @miguelsogbi

TMO.(Análisis) Terminaron las elecciones y el país es otro. Cambió para los ciudadanos de a pie y también para los corporativos.

Que Venezuela se mantenga en la ruta trazada como socialismo del siglo 21, que no es más que un modelo de estado altamente controlador y monopolizador, hasta ahora política y económicamente viable, sólo con el barril de petróleo a 100 $ y con un catalizador político como Hugo Chávez; depende a esta hora más de la oposición que del gobierno.

Podríamos interpretar que desde el 14 de abril el país entró en un proceso de transición política. El gobierno hoy ha perdido la iniciativa. Se debilitó. Aunque esto no significa que no la pueda retomar. La misión de la oposición será que esto no ocurra, mientras que sus adversarios políticos, hoy inmersos en una compleja telaraña política, social y económica, intentarán zafarse a como de lugar, con el riesgo de perecer en el intento.

Veamos los hechos y escenarios, uno a uno:

Lo más evidente. El país se picó en dos. Está a la vista de todos. ¿Pero que refleja esto?. En primera instancia el profundo desgaste del gobierno después de 14 años. Hugo Chávez lo canalizaba, pero ya hoy no hay quien lo haga. En consecuencia sus seguidores se sienten huérfanos y buscan hoy un nuevo padre político, que muchos no encuentran en Maduro.

Adicionalmente el resultado, electoralmente negativo para la oposición, es una victoria política que entre otras cosas ”empodera” al ciudadano común, otrora calificado, etiquetado y amedrentado a través de discursos y fuerzas de choque, pero que hoy se siente en partes iguales y en consecuencia libre para manifestarse en diversas formas políticas y sociales.

La conflictividad social: Un gobierno que mientras es proclamado en cadena nacional, reparte peinillas, perdigones y gas lacrimógeno no arranca con buen pie.

Durante el año pasado, siendo aún Chávez el gran catalizador, el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, registró 5.483 protestas. Durante febrero de 2013 se registraron 297, un 8% más que en febrero del año pasado y solo un día después de las elecciones se registraron dos protestas generales, las más grandes en los últimos años y se esperan más durante los siguientes días y probablemente meses, lo que augura un futuro conflictivo en el corto y mediano plazo.

La popularidad de Nicolás: El recién proclamado presidente Nicolás Maduro, ya le había quitado 10 puntos de popularidad a Hugo Chávez mientras estaba convaleciente. El fallecimiento lo recuperó en 10 puntos adicionales. Pero la campaña fue otra cosa. La estrategia que Henrique Capriles se planteó dio resultados: demostrar que Nicolás Maduro no era Chávez.

Se estima que la popularidad de Nicolás Maduro se precipite sostenidamente durante los próximos 90 días. Si como presidente encargado y como candidato siempre cayó, no hay nada que indique una reversión de esa tendencia, a menos que el nuevo gobierno se replantee su estrategia y además tenga éxito en ello. Algo complejo con una oposición que hoy se muestra madura y con poder de calle, dos ingredientes con los que no había contado en el pasado.

Entre dos aguas: Así estará Maduro durante el tiempo que gobierne. Tiene dos opciones. A) Una actitud conciliadora y de diálogo nacional B) Una actitud radical, de enfrentamiento y de conflicto.

Ambos escenarios son complejos. En el A) Maduro lucirá débil y derrotado. En el B) Se generarán ambientes de conflicto que pueden llevar a Venezuela por caminos no deseados.

A las primeras de cambio, se puede concluir que el nuevo gobierno optó por el segundo escenario. Una opción delicada y explosiva, que puede llevar a soluciones radicales, colocar leña al fuego y hacer más compleja la gobernabilidad.

Puertas adentro: La política es la política. Es lucha de poder. Por el poder. Para el poder. El PSUV tiene dos alas. A) La ideológica y radical B) La militarista pragmática.

Ambas agua y aceite, otrora amalgamados por Hugo Chávez y hasta ahora unidos con un solo fin: mantener el poder. Ya logrado y con Nicolás Maduro débil, adentro ocurrirá cualquier cosa. El nuevo presidente será bombardeado desde afuera y desde adentro.

El nuevo mapa político: En política todo puede pasar. Por eso en un poco más de seis meses, el mapa político de Venezuela cambió. En ocho estados Capriles sacó la mayoría de los votos. Táchira, Mérida, Zulia, Lara, Miranda, Anzoátegui, Nueva Esparta y Bolívar. Casi todas estas regiones de alta concentración urbana. Hoy Venezuela no es “roja, rojita”.

PSUV débil: El partido fuerte de Venezuela no pudo con la tarjeta única de la oposición. La tarjeta roja, solo obtuvo 6.127.522 votos versus 7.270.403 votos de la oposición, alcanzando la victoria, aún en discusión, gracias a otras 13 organizaciones políticas que acompañaron a Nicolás Maduro.

Nuevo gabinete: Ahí Nicolás Maduro se jugará todo hacia lo interno. ¿Jugará a la política o al radicalismo?. ¿Sabrá repartir las cuotas de poder?. ¿En la economía habrá un pragmático o un radical?. Lo sabremos en las próximas horas y lo que se decida indicará con claridad hacia donde apunta este nuevo gobierno que comienza en Venezuela.

La estrategia política de la oposición: En lo particular no creemos que ni la más grande de las marchas va a lograr que se cuenten los votos y se verifiquen las actas. Pero ¿Es eso lo que realmente está buscando la oposición venezolana?. La respuesta es no. Si Henrique Capriles en un resultado tan cerrado hubiese reconocido la victoria, se hubiese suicidado políticamente. Al no hacerlo, hoy es el líder indiscutible de la oposición.

Es muy poco probable que se vayan a contar los votos, pero el gobierno que comienza tendrá un terrible olor a ilegitimidad hasta el final de sus días. Fórmula perfecta cuando se combina con un presidente que cae en popularidad, con fisuras internas y con tres procesos políticos que están por venir.

Los procesos por venir: El primero de ellos será la elección por parte de la Asamblea Nacional, de una nueva directiva del CNE, en esta ocasión con una bancada gubernamental que no posee mayoría cualificada.

El segundo serán las elecciones a alcaldes. El proyecto de estado comunal será menos viable de lo que ya era en este nuevo mapa político. Las municipales, mientras más tarde, serán más graves para el PSUV, que perderá cuotas de poder en los diferentes municipios del país, pero será el nuevo CNE el que fijará el calendario que desde acá proyectamos en cuatro escenarios: octubre 2013; diciembre 2013; enero a marzo 2014.

En el 2014 serán las elecciones parlamentarias y a la mitad de este periodo presidencial se podría convocar un proceso revocatorio, en el que la oposición tendría éxito, solo si se conduce con pulso y pies de plomo durante el tiempo que resta.

Con estos procesos en el corto y mediano plazo, se avisora un clima político muy complejo en los próximos 3 o 4 años.

Clima empresarial: Las corporaciones afrontarán un clima turbio, algo que no es particularmente nuevo, para las que ya tienen años en Venezuela . Lo más grave será la economía. Especialistas aseguran que podría presentar fuertes contracciones durante este año. Sumemos a esto una Ley Orgánica del Trabajo, que acarrea altos costos para las empresas.

Hasta el momento el sistema de cambio propuesto (SICAD), no ha logrado bajar el paralelo y se podría calificar como ineficiente e insuficiente. La cantidad de bolívares atrapados es inmensa y la necesidad de importación aumenta. Una bomba económica que está por explotar en más inflación y escasez, de la que ya los venezolanos están “acostumbrados”.

Conclusión: Venezuela vive un proceso político, que a su vez es histórico. El historiador Rafael Arraiz, ya fue claro en ello. La historia no anda apurada, pero todos sus ciclos tienen un final.

Ciudadanos comunes y corporativos, están a las puertas de otra posibilidad de país. Ese otro país podría estar a algunos años de distancia, que históricamente serían un paso.

Venezuela entró en contracciones. Todo proceso de parto es doloroso. Pero después del dolor, viene la vida. Vale la pena esperar.

@miguelsogbi