Cubano abre parque de diversiones con dinero que ahorró en Perú

(foto archivo)

El cubano Yunieski Jiménez no esperó a que el presidente Raúl Castro dictara una nueva ley de inversiones: tras vivir seis años en Perú, hizo las maletas, volvió a la isla e invirtió sus ahorros en un pequeño parque de diversiones privado, que bautizó “Paraíso Infantil”.

“Todo esto se debe al nuevo modelo económico y empresarial que está implementado el país, que nos está dando estas facilidades y ha creado en el sector privado un poco de credibilidad y de confianza para invertir”, dijo Jiménez a la AFP en su parque de la ciudad de Artemisa, 50 km al suroeste de La Habana.

Jiménez, de 33 años, había emigrado en 2007 en busca de mejores condiciones de vida. Se radicó en Lima, donde ahorró dinero trabajando como repostero, hasta que decidió volver al enterarse de las “facilidades” para invertir al amparo de las reformas de Raúl Castro.

Con una inversión de unos “10.000 dólares”, que espera amortizar “en dos o tres años”, trajo de Perú una gigantesca cama elástica, un saltador inflable adornado con personajes de Walt Disney y una decena de carritos eléctricos para su “Paraíso Infantil”, que abrió hace un mes.

Este primer parque de diversiones privado de Cuba – minúsculo frente a los que existen en otros países – es motivo de orgullo en Artemisa y opera en un terreno de propiedad pública que antes era ocupado por un ruinoso parque de diversiones estatal.

“Lo demolimos todo y comenzamos de cero”, contó Jiménez, quien firmó un contrato por 10 años con el gobierno provincial, por el que paga 200 dólares al mes en alquiler e impuestos.

Dijo que le fue “muy bien” el primer mes, pues con los “ingresos que genera el parque” pagó el alquiler y los salarios de sus seis empleados, porque la acogida del público fue positiva.

“Esto no tiene nada que ver con lo que había aquí. Ahora los niños se divierten más y sin ningún peligro”, dijo a la AFP Sunilda Rojas, un ama de casa de 48 años, que compraba boletos para que su sobrina Danielis, de 6 años, montara los multicolores carritos.

“Tenemos otros parques, pero éste es el más lindo”, acotó la pequeña.

“Tenemos al menos esperanza”

Como Jiménez, otros cubanos han regresado a la isla y han invertido en inmuebles o negocios privados, aunque no hay datos oficiales. Otros esperan por una anunciada nueva ley de inversiones, que reduciría las restricciones a la entrada de capitales al único país comunista de Occidente.

Se especula que esta ley autorizará las inversiones de los cubanos emigrados, aunque la mayoría de ellos reside en Estados Unidos, que desde 1962 prohíbe hacer negocios con la isla. Desde enero los emigrados pueden visitar libremente la isla, favorecidos por una ley que eliminó los engorrosos permisos de viaje.

Las autoridades de la provincia de Artemisa destacan el parque de Jiménez como un ejemplo de lo que se puede hacer con pocos recursos, pero con iniciativa.

Hace nueve meses se puso en marcha en esta provincia un nuevo sistema de gestión que busca eliminar la burocracia y dio más autonomía a las autoridades locales. Con este fin, se separaron las tareas del gobierno local de las del Partido Comunista (único).

Este nuevo modelo de administración – en vigor también en la vecina provincia de Mayabeque – ha agilizado los permisos de los nuevos negocios privados y será extendido a toda la isla en 2015 si los resultados son positivos en estas dos provincias, que cubren la zona rural que circunda a La Habana.

“Hemos desburocratizado una estructura voluminosa que generaba trabas”, dijo el jefe provincial del Partido, Ulises Guilarte, aunque reconoce que persisten obstáculos.

Estos cambios administrativos forman parte de las reformas de Raúl Castro, que han abierto espacio a la iniciativa privada en la economía y a los trabajadores por “cuenta propia”, que suman 400.000 en toda Cuba.

En Artemisa, provincia con medio millón de habitantes, ahora hay 21.500 trabajadores por “cuenta propia” que operan restaurantes, peluquerías y otros negocios. El porcentaje de trabajadores privados por habitantes en la provincia (4,3%) supera levemente al promedio nacional (3,6%).

“Veo cosas nuevas. Ojalá que sigamos mejorando y podamos ofrecer mejores servicios. Veo más alegría y tenemos al menos esperanza”, dijo María Eugenia Alonso, una exoficinista que abrió una peluquería al lado del “Paraíso Infantil”. AFP