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El cubano Yunieski Jiménez no esperó a que el presidente Raúl Castro dictara una nueva ley de inversiones: tras vivir seis años en Perú, hizo las maletas, volvió a la isla e invirtió sus ahorros en un pequeño parque de diversiones privado, que bautizó «Paraíso Infantil».
«Todo esto se debe al nuevo modelo económico y empresarial que está implementado el país, que nos está dando estas facilidades y ha creado en el sector privado un poco de credibilidad y de confianza para invertir», dijo Jiménez a la AFP en su parque de la ciudad de Artemisa, 50 km al suroeste de La Habana. AFP
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