Matan a dos primos y violan la mujer de uno

El cuerpo de Juan Pablo Coy (24) quedó tendido en la arena ayer en la madrugada en el sector Los Huecos del barrio El Gaitero. A 100 metros estaba su primo Nerwin David Carlis (28). Ambos sin zapatos, sin carteras y con múltiples puñaladas y heridas por arma de fuego. Nadie escuchó ni vio nada. Se presume que unos pistoleros hayan dejado allí los cadáveres entre las 2.00 y las 3.00 de la madrugada. laverdad.com / Andrea Terán

(foto Juan Guerrero)

Maritza Giro, tía de las víctimas, contó que al parecer a las 12.00 de la medianoche unos desconocidos ingresaron a la fuerza a la vivienda que alquiló hace un año Carlis, donde permanecía con su esposa Rosmary, y su primo Juan. Los muchachos habían llegado hacía unos minutos de tomar en un bar ubicado en la misma zona. Entraron a la residencia con sus armas largas y obligaron a sus tres víctimas a abordar la unidad que los esperaba afuera.

En la madrugada Rosmary se comunicó con uno de sus familiares. Quebrada en llanto informó que unos hombres desconocidos la violaron y la golpearon, y que después la abandonaron cerca de Mercamara. También informó que los mismos sujetos habrían secuestrado a su esposo y a su primo, desconocía el rumbo de los dos muchachos. Pero la incertidumbre no duró mucho. Horas más tarde los cadáveres aparecieron tirados en la calle 119 del barrio, donde los sometieron.

Iraxis Carlis, hermano de uno de los occisos, no esperó que amaneciera. Apenas se enteró salió de La Villa del Rosario rumbo a Maracaibo. “Llegué muy temprano porque me dijeron que mataron a mi hermano. Cuando llegué lo corroboré, era él”. Contó con lágrimas en los ojos, mientras miraba el cuerpo. A las 10.00 de la mañana Rosmary permanecía en la medicatura forense.

Una visita

Juan Pablo Coy regresó el jueves de Valencia, donde trabajaba como obrero en una constructora. Se había ido hacía apenas un mes para trabajar. Su jefe le dio tres días de permiso para visitar a su familia aquí en Maracaibo. Su viaje de vuelta estaba pautado para ayer en la mañana. Solo horas después de que perdió la vida. “Ya él tenía que estar arrancando para Valencia, no puede ser Dios mío, no puede ser”, dijo Giro. Se conoció que el joven practicaba boxeo y que había ido al sector para visitar a su primo, a quien no veía desde hacía unos cinco años.

Carlis era el menor de seis hermanos. Vivía en El Gaitero desde hace un año que regresó de Santa Bárbara, donde vivía con su madre. Dejó una niña de tres años.

“Esta zona es muy peligrosa. Se ha convertido en una zona roja, todos los fines de semana hay muertos. No hay patrullas, pareciera que los cuerpos de seguridad se escondieran de los malandros”, dijo el hermano del infortunado.

Los familiares esperan que se aclaren los hechos. La Policía sospecha que las víctimas conocían a sus asesinos. Esperan la declaración de la sobreviviente para descartar hipótesis.

Cita

“Apenas nos enteramos llamamos al 171 y nos dijeron que teníamos que esperar 72 horas para que nos ayudaran”

Maritza Giro, tía de las víctimas