José Toro Hardy: Plazo 25 años; 2 de gracia; interés 1%

Venezuela atraviesa por uno de los momentos económicos más difíciles de su historia. Es necesario que comencemos a sincerarnos. Nuestro petróleo ya no nos alcanza, a pesar de haber atravesado por lustros del mayor precio petrolero en la historia.

Pdvsa, que debía en 1998 unos $ 6.000 millones, adeuda hoy en día -solamente por concepto de deuda financiera- más de $ 40.000 millones, sin contar obligaciones con proveedores y contratistas (estimada en otros $ 15.000 millones) ni las deudas que le encasquetaron del Fondo Chino (pagaderas con producción a futuro), pasivos laborales, deudas con socios, expropiaciones, pasivos contingentes, etc.

Los incumplimientos de Pdvsa han llegado al extremo de que ni siquiera los chinos están dispuestos a seguir aportando al famoso Fondo.

Pero el alicaído sector petrolero aporta el 96% de las divisas que le ingresan a país. Somos más dependientes que nunca del petróleo, porque a la vez somos también más dependientes de las importaciones y para ello necesitamos dólares que ya no alcanzan.

Las Reservas Internacionales del BCV caen aceleradamente con el agravante de que las que están en oro han perdido una parte de su valor en los mercados internacionales.

Sin dólares, estamos enfrentados a una severa recesión en momentos en que a la vez estamos padeciendo de una alta inflación. Eso es lo que se llama estanflación.

Se nos anuncia que los precios del petróleo podrían bajar aún más. Europa no logra superar la recesión. China -en cuyo crecimiento habíamos confiado- está presentando cifras de crecimiento industrial menores a las esperadas. Lo mismo ocurre en India y Brasil. Por ello la demanda de petróleo está estancada.

No nos queda más que voltear la mirada hacia EEUU, que en medio de esta situación sigue creciendo aunque en términos anémicos. El problema es que durante años nos hemos empeñado en pelear con ellos.

EEUU se convenció de que no éramos confiables y se dedicaron a buscar alternativas. Desarrollaron nuevas tecnologías para la explotación del petróleo de esquistos (shale oil). Ellos tienen las mayores reservas de ese tipo de petróleo en el mundo. Se trata de petróleo contenido en los poros de las rocas que antes no era explotable porque los costos y la tecnología no lo permitían.

La producción de shale oil en EEUU está acreciendo a ritmos acelerados, como también la producción de petróleo en el Golfo de México. Además, están confiando en el petróleo canadiense. Mientras Venezuela vendió los intereses que tenía en oleoductos que atravesaba EEUU, Canadá construye un oleoducto que permitirá colocar su petróleo en el Golfo de México.

En poco tiempo los americanos podrán prescindir del petróleo venezolano. Todas las estupideces ideológicas y el dogmatismo del Socialismo del Siglo XXI sirvió para ponernos la soga al cuello.

China ya no luce tan interesada en invertir aquí. Más les interesa la tecnología para lanzarse a la carrera del petróleo de esquistos, del cual ellos también tienen grandes reservas.

Por todo lo anterior, creo que llegó el momento de poner a prueba la amistad que hemos desarrollado con países como Argentina, Nicaragua, Bolivia, Santo Domingo, Uruguay, Cuba, las islas del Caribe, Bielorrusia, etc.

A Argentina le pagamos parte de su deuda externa para evitarle problemas con el FMI. Los gobernantes de Bolivia, Nicaragua, Ecuador, etc., deben su existencia misma a la generosidad venezolana. A los países de Petrocaribe les vendemos el petróleo pagando la mitad de la factura a 25 años, con 2 años de gracia y 1% de interés.

Pues bien, dada la situación actual de Venezuela, tendrán que comprender que ya no podemos seguir favoreciéndolos. Es más, llegó el momento de que nos paguen los favores recibidos.

Venezuela hoy en día importa cerca del 70% de los alimentos que consume. Yo propongo que para devolvernos los favores recibidos, estos países deberán vendernos esos alimentos (al menos hasta que se recupere nuestro sector agrícola y agroindustrial) en los mismos términos en que nosotros les vendíamos el petróleo.

Por ejemplo, pienso que Argentina, Uruguay, Bielorrusia deberían vendernos esos alimentos pagaderos en 25 años, dos años de gracia y 1% de interés. Lo mismo Bolivia que luce tan dispuesta a colocar en nuestro mercado todos sus excedentes alimenticios.

Lo que es igual no es trampa. Nosotros somos ahora los que estamos necesitados. Llegó la hora de exigir la misma solidaridad que nosotros les demostramos. Amor con amor se paga.

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@josetorohardy