Alberto Franceschi: Los días contados de Maduro

Hay distintas maneras de enfocar las tácticas evitando ir a una confrontación definitiva, no porque no provoque alzarse contra los crápulas del poder, sino por la convicción que mientras no se arriesgue el país a una guerra civil, sigue siendo preferible acompañar una estrategia de confrontación gradual, que vaya generando lo que lleva finalmente el vacío de poder, cantado en su desarrollo para los próximos meses.

Para entonces será lógico, según al parecer quien diseño esta estrategia, permitir o imponer replantear las cosas en términos de salida constitucional y electoral limpia. Esto será viable una vez desmantelada la credibilidad de este CNE de esbirros del gobierno, para la que lo que ellos, los “maduristas”, están cada vez peor parados, sobre todo en términos del entorno internacional.

Al parecer esto por lo menos es lo que desea la inmensa mayoría, que sigue confiada es que la lucha por la verdad y contra el fraude electoral debe continuar hasta generar una recuperación de la democracia por medios cívicos.

Es un hecho que todo es enmendable mientras haya espacio, tiempo o no nos hayan embarcado en una estrategia sin retorno del camino del suicidio, como nos ocurrió el 12 de abril del 2002 y con el carácter indefinido sin alternativas, cuándo el paro de diciembre 2002 enero 2003.

Hasta ahora no hay barrancos, quizá oportunidades perdidas para quienes juzgamos diariamente la dirección, pero nadie puede decir que se ha jugado lo fundamental y lo único cierto es que nuestras fuerzas siguen intactas.