En Tiempo Real: “Diputados merecían esos coñazos” por @carlosvalero08

La frase entrecomillada fue dicha ayer por Iris Varela, ministra del gobierno de Nicolás cuya responsabilidad es precisamente administrar el sistema penitenciario y otorgarles a las personas que han cometido delito la posibilidad de cumplir una pena y regenerarse para volver a la libertad como ciudadanos probos, productivos para ellos y la sociedad. La declaración de Iris compite en estupidez y torpeza política con la cadena de la manipulación anunciada por el presidente y trasmitida ayer en la noche. La conducción del partido y del gobierno por manos de Cabello, Mario Silva y, formalmente, Nicolás es tan errática y reñida con las aspiraciones del pueblo, que pareciera un avión en barrena. Aceleradamente la nueva conducción del proceso está enterrando la enorme fortuna, en términos políticos, recibida hace apenas dos meses.

En muchos parlamentos del mundo se han visto trifulcas entre sus miembros, de hecho en mi pasantía como parlamentario suplente y sub secretario de la Cámara de Diputados, estuve involucrado en una trifulca con Carlos Melo y varios diputados del entonces MVR. La diferencia era que no había “escoltas” extranjeros armados protegiendo a ningún grupo, ni se usaba el poder de los órganos de seguridad para impedir que entraran o salieran parlamentarios, y mucho menos se agredía a mujeres bajo la venia y el consentimiento del presidente de la cámara, que en ese momento era Capriles.

El presidente de la AN es un diputado más que por decisión de una mayoría administra los bienes de todos los parlamentarios y dirige el debate de acuerdo al reglamento. De ninguna manera es dueño de la institución o capataz mayor o sargento de tropa. Los funcionarios públicos de acuerdo a la Constitución y las leyes sólo pueden hacer lo que la ley les faculta, por eso es que se habla de un Estado de derecho. Nunca un funcionario puede hacer lo que le salga del forro de lo irracional o le dé la gana, porque si esa actuación no está prevista en la Constitución o en las leyes, comete un acto de ilegalidad y nulidad.

No tengo claro cuál error político fue más garrafal, si la emboscada a los parlamentarios o la cadena explicativa de la auto golpiza ordenada por Cabello a Nicolás para reafirmar quien es el jefe de la partida, lo cierto es que ambos acontecimientos siguen profundizando la tendencia de alejarse del sentir popular. El Cabello-madurismo parece haber abandonado la idea de gobernar sustentados en la mayoría del país para hacerlo sobre la base de la violencia apalancada en las armas de la República, lo que puede en apariencia ser muy fuerte, pero en realidad es una demostración de cobardía y debilidad. Les recuerdo el célebre consejo de Talleyrand: las bayonetas sirven para todo, menos para sentarse sobre ellas.

Intentar manipular lo ocurrido culpando a los diputados opositores por haber hecho sonar pitos, cornetas o sacado alguna pancarta de protesta es de una pequeñez intelectual monumental, es como querer matar a un mosquito que nos fastidia en la oreja con una AK 45. Anoche, mientras esperaba el famoso vídeo que Villegas no se atrevió a presentar, me vinieron dos ideas, primero que Goebbels reencarnó devaluado en Villegas y segundo, al escuchar la música de terror que semejaba la del exorcista, pensaba que en cualquier momento se aparecería la imagen de Iris Varela, para terminar de darle credibilidad al terror que pensaban trasmitir.

Al chavismo sin Chávez se les nota que durante 14 años únicamente obedecían órdenes y eran incapaces de generar líneas estratégicas o comunicacionales. Cada día queda más claro que el proceso se sustentaba en el liderazgo y la comunicación del ex presidente. La monumental crisis económica y social en la cual la élite gobernante ha metido al país, sumado a las enormes carencias de talento y liderazgo hacen que en cada conversación de pasillo o de café, la pregunta frecuente sea: ¿hasta cuándo durará esta pesadilla?

La nueva alianza que ha surgido en el campo democrático liderada por Capriles y que ahora cuenta con la incorporación de sectores sindicales y sociales que hasta hace muy poco comulgaban con el proceso, hace que en la práctica la fuerza política y social la tenga la oposición, por lo cual los enchufados han convertido las instituciones en su refugio o guarimba. Esta situación es insostenible y por ello creo firmemente que están condenados a retomar el sendero de la democracia, de lo contrario el pueblo los arrojará al basurero de la historia.

Carlos Valero

Les invito a seguirme en twitter a través de la cuenta @carlosvalero08