Papa Francisco autoriza beatificación de la reina italiana Maria Cristina de Saboya

Foto: EFE

El papa Francisco firmó el decreto que autoriza la beatificación de Maria Cristina de Saboya (1812-1836), la reina Borbón, esposa del rey Fernando I, rey de las Dos Sicilias, indicó el viernes el Vaticano.

AFP

El papa Francisco firmó el decreto que autoriza la beatificación de Maria Cristina de Saboya (1812-1836), la reina Borbón, esposa del rey Fernando I, rey de las Dos Sicilias, indicó el viernes el Vaticano.

El Papa autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el decreto que le atribuye la intercesión de un milagro a “la venerable sierva de Dios María Cristina de Saboya”, nacida el 14 de noviembre de 1812 en Cagliari (Italia) y fallecida el 31 de enero de 1836 en Nápoles (Italia).

María Cristina era hija de Victorio Emanuel I de Saboya, la dinastía a la que pertenecían los soberanos italianos que reinaron en el siglo XIX y XX.

La futura beata, paso necesario para la canonización, era una mujer muy piadosa y luchó con todas sus fuerzas contra la pena de muerte que se aplicaba entonces.

En 1832, se casó con Ferdinando II, rey de las Dos Sicilias, de la dinastía Borbón y murió joven, a los 23 años, por las complicaciones tras el parto de su único hijo, Francisco, quien fue el último rey de las Dos Sicilias.

La fama de santidad con la que murió dio origen rápidamente al proceso de canonización. Sin embargo, después de la unidad de Italia, en 1861, las presiones anticlericales hacían poco aconsejable elevar a los altares a una reina, y menos aún Borbón.

Los adversarios, sobre todo los liberales y los futuros radicales de la unidad italiana, la acusaban de supersticiosa, de estar en manos de los jesuitas y de ser un instrumento de la reacción clerical y monárquica.

Además de María Cristina, la Iglesia ha elevado a la gloria de los altares a las reinas Margarita de Escocia, Edvige de Polonia y Elisabeth del Portugal.

Entre los decretos aprobados por el Papa figura la proclamación de las “virtudes heroicas” del sacerdote español Joaquim Rosselló i Ferrá, nacido en Mallorca (España) en 1833, fundador de los Misioneros de los Sagrados Corazones.

El Papa autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el decreto que le atribuye la intercesión de un milagro a “la venerable sierva de Dios María Cristina de Saboya”, nacida el 14 de noviembre de 1812 en Cagliari (Italia) y fallecida el 31 de enero de 1836 en Nápoles (Italia).

María Cristina era hija de Victorio Emanuel I de Saboya, la dinastía a la que pertenecían los soberanos italianos que reinaron en el siglo XIX y XX.

La futura beata, paso necesario para la canonización, era una mujer muy piadosa y luchó con todas sus fuerzas contra la pena de muerte que se aplicaba entonces.

En 1832, se casó con Ferdinando II, rey de las Dos Sicilias, de la dinastía Borbón y murió joven, a los 23 años, por las complicaciones tras el parto de su único hijo, Francisco, quien fue el último rey de las Dos Sicilias.

La fama de santidad con la que murió dio origen rápidamente al proceso de canonización. Sin embargo, después de la unidad de Italia, en 1861, las presiones anticlericales hacían poco aconsejable elevar a los altares a una reina, y menos aún Borbón.

Los adversarios, sobre todo los liberales y los futuros radicales de la unidad italiana, la acusaban de supersticiosa, de estar en manos de los jesuitas y de ser un instrumento de la reacción clerical y monárquica.

Además de María Cristina, la Iglesia ha elevado a la gloria de los altares a las reinas Margarita de Escocia, Edvige de Polonia y Elisabeth del Portugal.

Entre los decretos aprobados por el Papa figura la proclamación de las “virtudes heroicas” del sacerdote español Joaquim Rosselló i Ferrá, nacido en Mallorca (España) en 1833, fundador de los Misioneros de los Sagrados Corazones.