Brian Fincheltub: El Goebbels pirata

“Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”. Esta frase se le atribuye a Joseph Goebbels, ministro de propaganda del régimen nazi y figura clave detrás de los desmanes del totalitarismo alemán contra el pueblo judío. Este personaje siniestro de la historia de la humanidad, contaba con una habilidad indiscutible para difundir la maldad y la mentira a través de un enorme aparato de propaganda, creado e ideado por él mismo. Su estrategia se resumía en la simplificación del mensaje y su repetición de manera incansable. El resultado fue “exitoso” para el nazismo y desastroso para más de seis millones de judíos.

Lo más sorprendente es que miles de alemanes enfermos por la propaganda nazi aplaudieron y apoyaron el holocausto. Pues los judíos eran “culpables” de todos sus males y para demostrarlo no hacían falta pruebas ni razones, no hacía falta ver más allá. Eran culpables porque la propaganda nazi lo decía y punto.

De los sentimientos humanos, el resentimiento y el odio son unos de los más poderosos, te inducen en una especie de ceguera colectiva donde la violencia es lo único que puede saciar tu sed de venganza. Este peligroso estado lleva a los hombres a actuar sin medir consecuencias, incluso contra miembros del propio grupo familiar. Hubo niños que producto del adoctrinamiento vendieron a sus padres al nazismo. Hasta este punto puede llevar un bombardeo propagandístico de corte fascista.

Lo que hoy me preocupa de mi país es el juego macabro que hacen los medios del Estado con el odio, la mentira y el resentimiento. Desde las pantallas de los canales al servicio del PSUV no miden las consecuencias que puede tener una campaña tan perversa en la sociedad. Aquí las 24 horas del día, los 365 del año se nos dice que una parte del país es la culpable de todo, se tildan de asesinos y delincuentes a representantes de la oposición. Se pintan paredes con sus nombres, se difunden fotos de sus rostros, se distorsionan sus palabras en cadena, se descalifica su condición por su proveniencia social, económica y hasta religiosa.

Cuando salió del Ministerio de Información y Comunicación, Andrés Izarra, nadie pensó que podría venir algo peor, creímos que la manipulación había alcanzado todas sus formas y era imposible caer más bajo. Pero como este gobierno se ha dado a la tarea de sorprendernos todos los días, llegó Ernesto Villegas al ministerio, demostrando que siempre se puede estar peor. El periodista que en otros tiempos tenía fama de “ecuánime” y “equilibrado” se ha ganado el título del “Goebbels pirata” con pocos días en su cargo.

Pirata no porque no haya mentido lo suficiente, sino por lo burdo de sus estrategias de manipulación, que aunque tratan de copiar la cartilla fascista, no han podido igualarla en efectividad por la torpeza del ministro. La cadena de esta semana sobre la salvaje agresión a diputados opositores en la Asamblea Nacional es el ejemplo más caro, se nota el esfuerzo sobrehumano por deformar la realidad, pero no fue posible convencer a nadie. Caso contrario, lograron sacar carcajadas colectivas con un micro que parecía elaborado por los productores de la Radio Rochela.

Al ministro Villegas le pedimos que siga trabajando de manera tan eficiente a favor del cambio, la cadena de metidas de pata épicas que ha tenido en una semana lo colocan en una situación penosa, que no le deseo a nadie. Siga hundiendo más a su gobierno en el pantano de la mentira. En su afán por cumplir la orden de acribillar a Henrique Capriles Radonski con su artillería de medios, le hace un gran favor a la democracia, porque ha demostrado que hasta para mentir hace falta talento, cosa que a usted le falta.

Brian Fincheltub
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