“Periodismo de guerra” en Venezuela sin conflicto bélico

 

 

En Venezuela existe un “periodismo de guerra” aún cuando no hay un conflicto bélico: periodistas agredidos por defender el derecho de los venezolanos a estar informados; acosados y amenazados , en ocasiones, por instigación de algunos medios oficialistas.
Los periodistas enfrentan un formidable enemigo: el Gobierno que con sus cuantiosos recursos arremete contra el libre ejercicio de la profesión, una situación que se ha profundizado tras las elecciones presidenciales del 14 de abril.
Por Sonia Osorio-Apevex
“Este Gobierno pretende que el periodista esté rodilla en tierra (con su proyecto político), pensamos que el periodismo es una carrera que se debe ejercer de pie porque las verdades no se pueden decir de rodilla”, dijo Lisbeth de Cambra, secretaria general del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), seccional Caracas.
La grave situación de la libertad de información y de prensa fue expuesta en una teleconferencia en vísperas del Día Mundial de la Libertad de Prensa en la que participaron periodistas venezolanos desde Caracas y en Estados Unidos.
Por mantener esa posición, los periodistas son atacados desde diversos flancos: golpeados en la calle por personas afines a la llamada revolución bolivariana, se les levanta expedientes en tribunales dominados por el chavismo, se les interceptan las llamadas telefónicas, les intervienen los correos electrónicos y sus cuentas en las redes sociales.
Se les impide el acceso a las fuentes oficiales, sólo pueden ingresar a Miraflores, el palacio de Gobierno, cuando hay conferencias de prensa y tienen severas restricciones para la cobertura de las actividades de la Asamblea Nacional, además de que la mayoría de los funcionarios se niegan a declarar a periodistas de medios privados.
“Hemos notado el aumento gigantesco de incidentes contra periodistas de medios privados, por ejemplo, el año pasado tuvimos unos 200 casos de periodistas privados y 14 de medios oficialistas”, enumeró la directiva y afirmó que sólo se resolvieron estos últimos casos.
Aseveró que hay “una gran injusticia, que parece que hay dos tipos de periodistas, lo cual nosotros como garantes de la libertad de expresión y del libre ejercicio del periodismo no podemos compartir, ni permitirlo”.
Fernando Peñalver, periodista deportivo, es víctima de esa impunidad. En agosto de 2009 recibió una golpiza cuando se encontraba en una manifestación pacífica con otros colegas de la cadena Capriles y hasta hoy su caso sigue congelado en un tribunal de Caracas.
“Fuimos con unos carteles a protestar contra una modificación a la ley de Educación que en ese momento penalizaba cualquier tipo de cobertura o denuncia ciudadana. Fuimos desalojados a golpes, tengo una fractura, y si ustedes me preguntan qué pasa con los organismos de administración de justicia? El juego se llama impunidad: dilataciones en los procesos, oposiciones de los actos y la verdad es que juegan al cansancio de la víctima”, relató el reportero.
Aún así, los periodistas “tenemos una capacidad de aguante y de resistencia justamente para que el macabro juego de la impunidad no gane esta partida”.
De Cambra denunció que en Venezuela el ejercicio del periodismo es “bastante disfuncional (…) esto no es un periodismo normal de cobertura de política, de ciudad, esto es un periodismo de guerra y, tristemente, no estábamos capacitados para hacerlo”.
PARTE DE GUERRA
Luisa Torrealba, periodista que trabaja con el Instituto de Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS), presentó un “parte de guerra”.
En el 2012 emitieron 200 alertas sobre violaciones a la libertad de expresión y en lo que va de 2013 han emitido 126 alertas, “es decir, van cuatro meses del año y llevamos más de la mitad del número de casos del año pasado”.
“Censura, violencia o instigación a la violencia, amenazas con acciones administrativas que pueden derivar en cárcel para los periodistas y cierre de medios, esa es la constante, es como una espiral,  cada vez hay más casos”, pormenorizó.
Rafael Garrido, periodista, citó las cifras de la organización Espacio Público: En los últimos 11 años han ocurrido 460 agresiones a periodistas en el ejercicio de la profesión y más de 2.270 violaciones a la libertad de expresión.
Sólo entre el 14 y el 26 de abril de 2013 se registraron 36 ataques a la libertad de expresión, entre los que destacan 4 periodistas detenidos, 8 ataques a sedes de medios y al menos 6 casos de censura.
Cuando en enero se agravó la condición del ex presidente Hugo Chávez antes de la fecha de su juramentación, tras su reelección en octubre de 2012, se registraron muchas agresiones físicas y amenazas de acciones legales a los medios que pretendían dar información, según el IPYS.
Mientras que antes, durante y después de las elecciones del 14 de abril, se emitieron 48 alertas con más de 77 víctimas.
Prevalecieron las agresiones físicas, los efectivos del Plan República, la unidad militar encargada del proceso electoral, persiguieron a los periodistas que tenían credenciales del Consejo Nacional Electoral (CNE) para realizar la cobertura, otros fueron retenidos y se les decomisó su material de trabajo.
Más de seis periodistas fueron heridos con perdigones en el estado Lara y “hubo otros a los que les dispararon con balas, pero por fortuna las balas no les impactaron”.
A ello se suman las amenazas administrativas por parte de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL). El canal privado Globovision ya tiene más de ocho procesos administrativos que podían derivar en su cierre.
Los tribunales emiten sentencias contrarias a la libertad de expresión, los funcionarios niegan abiertamente información a los periodistas, se les impide el acceso a las instituciones públicas y se les acusa de desestabilizar.
El Gobierno impone cadenas de radio y TV como elemento de propaganda, se usan los medios públicos para desacreditar y exponer al escarnio público a periodistas, se interceptan teléfonos, se divulgan llamadas telefónicas privadas y mensajes por correo electrónico y “hemos comenzando una era en la que el hackear, la usurpación de identidad, es muy común con periodistas o personas públicas reconocidas”, dijo Torrealba.
SIN ACCESO A LAS FUENTES OFICIALES
El escenario con las fuentes oficiales es tan complicado que el CNP y el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa (SNTP) tuvieron que interponer un recurso legal ante el Tribunal Supremo de Justicia para que anulara parcialmente el reglamento que impide el acceso a los periodistas a la cobertura de la Asamblea Nacional.
Hernán Lugo Galicia, periodista del diario El Nacional que cubre el Parlamento, dijo que el caso más representativo de las dificultades para cubrir este fuente sucedió el martes pasado “cuando no pudimos saber realmente qué pasó, sino momentos después gracias a unos vídeos de aficionados que estaban allí, así se pudo saber de dónde provino la agresión principal y luego los hechos que se produjeron”.
“Algo muy grave es que se le está limitando también la libertad de expresión a los diputados, independientemente de que sean de cualquier bancada, y nosotros que creemos en la libertad de expresión debemos alzar la voz en contra de esas amenazas”, advirtió.
Lugo Galicia sostuvo que es importante “hacerle entender a los venezolanos que limitar el ejercicio del parlamentario también se está limitando la libertad de expresión de alguna forma”.
Richard Sayago, periodista y asistente del diputado opositor Miguel Angel Rodríguez, describió con detalles lo que sucede en la Asamblea Nacional y el panorama evoca al famoso personaje “Big Brother” del libro 1984 de George Orwell.
A los periodistas y diputados se les limita el uso de los equipos en las oficinas, el acceso a Internet, se les interviene el correo electrónico y no cuentan con medios para observar lo que sucede dentro del hemiciclo.
“Nos limitan el acceso a Internet hasta ciertas horas porque ellos (los oficialistas) controlan las redes completamente. No se pueden abrir correos personales, hay que tener varias claves porque son hackeados automáticamente, si se está subiendo información tumban la red de la oficina, los computadores los apagan a las 4.30 pm para supuestamente ahorrar energía. Ahora se está agudizando el problema con los hechos sucedidos esta semana (golpiza a los diputados opositores). Nos dimos cuenta que ni siquiera con el carnet de la Asamblea Nacional tenemos acceso al hemiciclo, se nos prohibió”, precisó.
Para convocar una rueda de prensa, agregó, “tenemos que pasar una carta con 48 horas de anticipación diciéndoles qué medios vamos a convocar y ellos consideran qué medios dejarán entrar”.
También hay personas que toman fotos a los periodistas y se las suministran a grupos violentos para que agredan a los reporteros cuando salen de la Asamblea Nacional, denunció De Cambra.
Para Eduardo Orozco, ex presidente del CNP, está muy claro para todos que “aquí hay un problema de política de Estado contra los ciudadanos, por eso el control total de las instituciones está al servicio de un partido político y de una supuesta ideología, es un tema realmente grave. Es una política de Estado no dialogar , no debatir”.
El uso del canal de televisión de la Asamblea Nacional, “que es una asamblea de todos, es un uso estrictamente del partido de Gobierno y ahí se niega el derecho a la información violando las leyes venezolanas, la Constitución y la Carta Interamericana Democrática (de la OEA)”.
Frente a este grave escenario, la secretaria general del CNP Caracas aseguró que “No vamos a mediar, no vamos a caer de rodillas ante un Gobierno injusto que pretende callarle la boca a la gente, al periodista….No queremos acostumbrarnos a esta violencia porque somos periodistas, no somos soldados”.
COMO AYUDAR A DENUNCIAR LA SITUACION
La manera de ayudar a los periodistas y al país en general es dar a conocer a la comunidad internacional lo que sucede en Venezuela, sugirió Orozco.
“Nosotros consideramos que se no sabe la profundidad de lo que está sucediendo (…) Yo diría que una buena ayuda es montar un evento internacional en un país amigo donde participen periodistas de reconocida trayectoria y se pueda debatir el caso Venezuela”, apuntó.
Consideró de suma importancia la participación de sectores de Brasil, Chile, Colombia, México, junto con periodistas venezolanos, para la divulgación del caso Venezuela que “realmente es muy grave”.
La Asociación de Periodistas Venezolanos en el Exterior (Apevex) , que participó en la teleconferencia, ofreció su colaboración para ayudar a realizar ese evento, además de expresar solidaridad a los colegas y manifestar su profunda preocupación por la crítica situación de la libertad de prensa en Venezuela.