En Tiempo real: Venezuela vive un cambio de época por @carlosvalero08

“Yo conozco al pueblo: cambia en un día. Derrocha pródigamente lo mismo su odio que su amor” Voltaire.

Cuenta una vieja historia que a Poncio Pilatos recibió en su villa palaciega de Tiberiades, en Galilea a un un alto funcionario del imperio y una vez finalizada la larga comida, en medio de la sobremesa le preguntó ¿amigo, cómo es la vida en esta apartada provincia del imperio? A lo que Pilatos respondió-Muy aburrida, acá nunca pasa nada. En ese preciso instante iba caminando frente a su ventana Jesús de Nazaret y los 12 apóstoles. Pilatos tenía frente a si el fenómeno religioso que cambiaría al mundo y él no lo podía ver por estar inmerso en su cotidianidad. Hoy en Venezuela ocurre un fenómeno parecido, se está produciendo un cambio de época y muchos venezolanos, principalmente los que medran del dinero público no lo ven o se niegan a aceptarlo.

La transición que estamos viviendo hace que la Venezuela del madurismo se mueva en dos planos. Por un lado, tenemos el país según Villegas, diseñado en la secretaría de propaganda del PSUV, disculpen, en el ministerio de comunicación, y trasmitido 24 horas continuas a través de VTV y sus medios satélites, y por otro lado tenemos el país de las vicisitudes, de aquellos que no están en la cúpula del gobierno, que no tienen motos para liberarles del revolucionario tráfico de las ciudades, ni escoltas para vivir sin pensar en el hampa o aviones privados para hacerle la vida cómoda y placentera. El país que niega VTV está conformado por casi 8 millones de electores y sus familiares y, si fuera por Nicolás y Cabello lo desaparecerían del mapa, lo obligarían a emigrar en masa sólo que la fuerza, la dirección política de Capriles y la madurez adquirida en años de vértigo político disipan el sueño del oficialismo de quedarse con el país para ellos solos.

El país de Cabello, Mario Silva y Nicolás tiene mucho ruido pero pocas nueces, hacen mucha difusión pero en él vive sólo un pequeño grupo, una élite decadente que Capriles calificó de enchufados y que, aunque parezca mentira, hace escasos meses representaba la mayoría electoral y social del país y hoy, a cada acto de inmadurez de Estado, de locura gubernamental se van reduciendo en términos del poder que detentan al extremo que uno llega a pensar que en el fondo quieren salir corriendo a disfrutar los petrodólares acumulados en todos estos años.

Lo que nos espera en esta transición desde el punto de vista económico es sumamente complejo, se habla de un déficit fiscal que supera el 10 por ciento, los desequilibrios en el sistema cambiario no han sido resueltos con las 2 devaluaciones, ya que las mismas sólo han deteriorado los activos de los venezolanos sin incentivar las exportaciones. La conformación del gabinete económico necesariamente profundizará su caos, debido a que Merentes y Ramírez ven para el norte y Giodani y Edmée Betancourt ven para el sur. Nicolás atrapado por el modelo económico recibido y rehén ideológico y político de los Castro no tiene carácter ni capacidad para imponer un rumbo que saque al país de la crisis y por ello le ha dado a cada factor de poder dentro del PSUV un pedacito de la torta del gobierno, construyendo un gabinete inútil y sin visión estratégica.

El sólo hecho de que Nicolás la semana siguiente de las elecciones haya bajado en preferencias y Capriles subido es un signo de la fragilidad de su breve, pero nefasto gobierno, que carece de la luna de miel que le permite acometer ajustes o implementar políticas impopulares pero necesarias. A la fragilidad en cuanto a los apoyos y logros de su gobierno habría que agregar las crecientes dudas generadas en la comunidad internacional. Ya no es EEUU y las democracias conservadoras de Europa las que exigen respeto a la Constitución y las leyes, ahora Perú, país dirigido por un militar golpista de izquierda parecido a Chávez quien con mayor fuerza alza la voz y solicita diálogo y respeto al acuerdo de la UNASUR, donde Nicolás, sin haberlo consultado con Cabello, accedió a permitir una auditoría seria a los resultados.

Los momentos de transición suelen ser complejos y duros, recordemos el duro momento del alumbramiento, con sus gritos, llantos y sangre, para que luego nazca una maravillosa criatura que viene a dar alegría y cambiarnos la vida. Nuestro país atraviesa un cambio de modelo, ya la mayoría lo decidió y vivimos precisamente el agitado proceso de la sustitución del viejo sistema que se resiste a desaparecer, cansado y decadente, frente a la fuerza renovadora e indetenible del que está naciendo. Debemos ser muy firmes y tener claro que el nuevo país que vamos a construir debe surgir de la terquedad democrática y las luchas pacificas. Nuestro compromiso es con la vida y el bienestar, la violencia pertenece a los que están de salida.

Carlos Valero

Les invito a seguirme en twitter a través de la cuenta @carlosvalero08