Rafael Muci-Mendoza: Elogio de la postración…

Están aquejados de una irreversible patología moral parecida al vacío de la muerte. Iniciaron su cultivo y periplo mefítico en la Cuba triste donde el irrespeto por los valores del hombre y la dignidad humana alcanzan sin contención todo su rigor, donde toda gestión de la maldad tiene su cobijo, donde la delación del par alcanza rédito, donde la vida común cada vez más encanallada atiza la fibra limosnera que alza la mano para obtener lo no ganado con trabajo; la áspera amargura que ha permeado todos los estratos de esa sociedad, sin que al mundo nada le importe. Así, en las cabezas de los prohombres de la “revolución involutiva” nos enviaron ese monstruoso polizón que habita en lo profundo de sus lavados cerebros, un virulento germen de la corrupción moral y espiritual que derriba los diques de contención para el mal; mal progresivo y secante que innoble destruye para crear más pobreza, más dependencia, más esclavitud…

A la miseria humana le gusta la compañía, si no, miren la Asamblea Nacional -con minúscula-. Echaron una jauría de rabiosos canes sobre los desprevenidos opositores… El grito acallando el pensar; el gesto delincuencial que amenaza y golpea proclamando la ausencia de ideas; la facies colérica del abatimiento, agotamiento y postración del alma que reemplaza el tranquilo semblante, ¡Tiempo de asco, de decadencia y malvivir!

El postrado moral mayor, vergonzoso correveidile, le llora a los Castro, sanguijuelas chupasangre buenos para el mal, para que le insuflen mayor sevicia y tramoyas qué montar, porque ni para idear nuevas trampas le alcanza el cacumen.

El pueblo ha despertado, ”porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad”. Romanos 1:18.

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