Pablo Aure: Maduro, ¡El enterrador del chavismo!

Luego de reflexionar y examinar la vida y obra de Hugo Rafael Chávez Frías, el “comandante supremo infinito y eterno”, como ellos lo llaman, podemos llegar a una conclusión: el mejor de los legados para quienes creemos en un sistema de libertades democráticas ha sido dejarnos a Nicolás Maduro como su sucesor.

Maduro ha hecho posible lo que en catorce años la oposición no había podido lograr: enterrar al chavismo. Cada vez que el ilegítimo abre la boca más se hunde el proceso.

Sospecho que desde la Asamblea Nacional Diosdado Cabello trata de acelerar el final de la era chavista. Recordemos que para sus seguidores Chávez era insustituible y único. Aun en la agonía seguía siendo el Presidente. Los poderes abyectos, hasta el momento de dar la noticia del fallecimiento, afirmaban que estaba en funciones. Pero eso es clavo pasado. Sigamos con el presente e imaginemos el futuro.

Flaco favor le hace Diosdado a Maduro. Ante los ojos del mundo quedó palmariamente demostrado que no tenemos Parlamento sino una especie de coliseo donde los diputados oficialistas, cual gladiadores depravados, descargan su furia contra la oposición a Nicolás o a quien pretenda exponer una idea distinta a la de la Presidencia.

En un Estado democrático de derecho y de justicia como lo establece el artículo 2 de la Constitución, evidentemente estas situaciones grotescas protagonizadas desde la Asamblea Nacional no deberían ocurrir. Como tampoco existirían magistrados del Tribunal Supremo de Justicia que le hagan loas a un usurpador.

Al pan, pan y al vino, vino
Venezuela dista mucho de lo que preceptúa su texto constitucional. Aunque les duela a los que defienden esta cosa inspirada en lo que por cierto nadie entiende, que es el Socialismo del Siglo XXI, debo decir que lo que estamos viviendo los venezolanos no es sino una cruenta dictadura, la que ya ni siquiera tiene el ropaje de legalidad que en alguna oportunidad mantuvo. Estamos en dictadura y punto. No reconocerlo es ocultar la realidad. En eso, todos debemos estar claros. Para entender contra lo que nos enfrentamos y no caer en lamentos o decepciones cuando pensamos que algo nos sale mal o no logramos los objetivos en una situación determinada. La perseverancia es nuestra verdadera arma. Los líderes deben indicar las acciones, pero sin disimular la verdad.

¿Da flojera luchar contra el CNE?
Liliana Hernández dijo que le daba flojera seguir lidiando contra el Consejo Nacional Electoral y especialmente contra Tibisay Lucena; que por eso escogieron la vía jurisdiccional para impugnar las elecciones del 14-A. Sinceramente, para utilizar los mismos términos de Liliana, la misma flojera que da luchar contra un CNE vendido debe dar ir al Tribunal Supremo de Justicia, cuya vocación servil hacia la dictadura es aún más evidente. Pero, esa fue la vía seleccionada. Nos imaginamos que para agotar rápidamente las instancias internas para luego acudir a las vías internacionales.

Que nadie se haga falsas expectativas con lo que pueda ocurrir en la Sala Electoral del TSJ; si acaso admiten la demanda, el ardid será darle largas creyendo de esa manera obtener una suerte de enfriamiento de las calles, cosa que no lograrán.

La protesta será espontánea; la crisis económica ocasionada por la ineptitud, e irresponsabilidad acumulada anuncian tempestades.

Venezuela se anarquizó

Ninguno de los poderes públicos está integrado por gente creíble, y cuando se pierde confianza en las instituciones el pueblo desconoce a sus autoridades.

Una explosión social a corto o mediano plazo es inevitable. Desde el alto y fraudulento gobierno no hay signos de querer cambiar el rumbo. Pienso que ese estallido social es lo que están buscando para salir por las malas y de ese modo evitar ser desalojados por las buenas.

En caída libre

Seguimos insistiendo que la liebre saltará de donde menos la esperemos.
La poca preparación y terquedad de Nicolás Maduro en tratar de imitar a Chávez sin tener la habilidad y liderazgo del fallecido, así como la proliferación de enemigos alojados dentro de sus propias filas y al desbarajuste económico, todo desemboca en la percepción de que este gobierno está de “mírame y no me toques”.

Estudiosos del mundo de la economía aseguran que es imposible mantener un país con las actuales políticas económicas que ahuyentan la inversión del capital privado no solamente por el acoso gubernamental -vía leyes empobrecedoras-, sino por la inseguridad jurídica existente en el país.

Si no tenemos mayor producción nacional es imposible suplir todas las necesidades de la población, las que evidentemente aumentan cada año. En el pasado, el régimen había recurrido a las importaciones para cubrir lo que no producíamos. Las importaciones subieron a casi 60 mil millones de dólares en 2012 y aun así hay escasez. ¿Por qué?

Paso a transcribir opinión de los expertos: 1.- Pésima política cambiaria restrictiva que promueve las importaciones, pero no la producción nacional, al mantener una tasa de cambio sobrevaluada. ¿Qué es más barato que un dólar a 6,30? Solo la gasolina es más barata, y por allí se nos va un estimado de 15 mil millones de dólares al año en subsidios. Hablando de subsidios, ¿seguiremos subsidiando el precio del barril de petróleo a otros países principalmente a Cuba?

2.- Catorce (14= años de gobierno “socialista” cuyo discurso y acciones en general han consistido en satanizar la empresa privada. Sin hablar de las expropiaciones. Nos inundan con conceptos marxistas y socialistas que han sido parte del discurso y el accionar casi diario entre los cuales: “la explotación del hombre por el hombre, ganancias exageradas, siglos de injusticia contra los más pobres, transnacionales que vienen a robarse los recursos del pueblo, empresarios corruptos y parásitos, Venezuela es un país con muchas riquezas que nos han robado las élites. Todos tenemos derecho a tener más (no necesariamente trabajando más sino distribuyendo “mejor”), lucha de clases”.

3.- Una legislación laboral exageradamente protectora de los trabajadores como débiles jurídicos. Y peor aún, la carencia de un Estado de Derecho ya que en muchas ocasiones no permite la aplicación de las mismas leyes cuando éstas deban sancionar al trabajador (ejemplo: la no calificación de despidos justificados). Reducir la jornada laboral pareciera ser muy popular pero atenta contra el mismo trabajador al incidir directamente en el rendimiento de las empresas, especialmente en Venezuela donde los índices de productividad ya eran muy bajos.

Asesores de quienes hoy gobiernan saben perfectamente que sin más producción nacional estamos en un callejón sin salida. Pero aumentar esa producción nacional tomará tiempo, y sobre todo requiere de cambios radicales en política económica que el régimen no parece estar dispuesto a hacer.

En definitiva, el criterio de algunos economistas serios con los cuales he conversado, no es nada alentador para el régimen, pero tampoco para los venezolanos. Es cuestión de tiempo. Quizá menor al que nos imaginamos.

@pabloaure