Isabel Pereira: Golpe a María Corina

La vemos golpeada y su valor no nos asombra, la conocemos. Es una mujer de este tiempo, madre, profesional, política, creyente en Dios. Muchos se preguntan qué busca María, por qué ha tomado esta decisión de lanzarse a la vida política. Los que compartimos sus ideas, sabemos que solo tiene una verdad: la que dicta su conciencia, frente a la cual no existen opciones, a muchos les cuesta entender que no la muevan los beneficios materiales egoístas o las ansias de poder personalista.

María Corina es un ser humano de estos tiempos de cambio, demuestra cada día que no tiene plan B, que está al lado de esa inmensa masa de trabajadores informales que afrontan grandes penalidades para llevar el pan diario a sus casas, de las mujeres que antes de salir el sol cada mañana van a la calle para vender café y comida para mantener sus hogares, pero que a la vez encuentran tiempo para tomar una brocha e ir, llenas de fe, a pintar la escuela de su barrio.

Cuando la golpean devuelve una mirada compasiva a la autora del ignominioso crimen, infortunadamente otra mujer, porque está convencida de la imperiosa necesidad de erradicar la nefasta idea de que somos enemigos, de que la solución consiste en arrebatar, robar, lo que otros, con su propio sudor han construido, derrotar la siniestra consigna de que los culpables de nuestros males son los demás. Los golpes a María Corina desnudan la falsa premisa de que peleando contra enemigos fantasmas, contra imperios, solucionamos nuestros males, sin vernos a nosotros mismos, sin dialogar. Este cambio significa responsabilizarnos, respetarnos, activarnos, hacernos dueños de nuestras ideas, no ser marionetas de nadie. Ya no podemos aceptar la imposición de uniformes ni botas, ni de ideas que traten de aplastar nuestro espíritu y desterrar la libertad, por eso es firme denunciando la postura servil de este gobierno frente a la dictadura de los hermanos Castro.

María Corina, junto con un gran grupo humano, trabaja en la creación de un movimiento, VENTE Venezuela, que parte de la absoluta necesidad de dar un giro a nuestra manera de pensar, de vivir y gobernarnos. Desde allí se propone luchar ya y para siempre por una sociedad fundada en valores humanos, próspera, en paz, que valore el esfuerzo individual y colectivo, donde la mayoría de los ciudadanos no se conviertan en mendigos del Estado.

VENTE trabaja por un cambio que nos devuelva la paz que merecemos, que permita que esta gran riqueza que tiene el país en el subsuelo sea de verdad la riqueza de todos los venezolanos, que nuestros barrios florezcan en paz, en seguridad, en bienestar, que las escuelas formen personas responsables que amen el trabajo, que sepan que el futuro depende fundamentalmente de su responsabilidad. Predica la falsedad de las razones que nos han separado en estos últimos catorce años, que no existe ningún pueblo en este mundo, que haya alcanzado el bienestar y la prosperidad basado en la negación de las instituciones y las leyes. Su tarea es crear conciencia acerca del único legado del comunismo que ha sido sólo pobreza, miseria y muerte.

La historia de la humanidad muestra que los países que viven mejor, son aquellos donde existen leyes y se respetan, donde la gente mejora con su propio esfuerzo, con su trabajo, donde la madres crían a sus hijos con esperanzas de que puedan tener una vida integra y fructífera. Donde el Estado se pone al servicio del ciudadano y no al contrario.

Este es el sueño por el que luchamos con todas nuestras fuerzas, no importan los golpes físicos y las amenazas. VENTE aboga porque Venezuela sea una democracia verdadera, con plena libertad, sin censuras, con respeto a las leyes, donde comprendamos que nuestro bienestar tiene que ser el producto del esfuerzo, del empuje de todos, donde tengamos la casa que queremos, no como un regalo, sino porque nos la ganamos, como dueños de nuestras vidas y a la vez plenamente solidarios con los otros.

Las mujeres venezolanas amanecimos orgullosas del liderazgo de María Corina, cimentado en valores, en el respeto y en el reconocimiento de la fuerza que tenemos para acabar con las injusticias y reivindicar la libertad.

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