“Winston Vallenilla, Roque Valero y el cacerolazo en Lechería ¿por qué ocurrió?” por @Indiferencia

En horas de la tarde-noche de hoy se presentó una situación muy incómoda en el centro comercial Plaza Mayor de Lechería (estado Anzoátegui) en la que los artistas Winston Vallenilla y Roque Valero, acompañados de sus familias; llegaron en un lujoso yate a ese lugar (según cuentan testigos) a comer en un famoso -y caro- restaurant del lugar.

Cuando las personas que transitaban por los pasillos del centro comercial los vieron, no se abalanzaron sobre ellos a pedirles autógrafos y a tomarse fotos. Ocurrió lo contrario. Los pitaron, abuchearon y gritaron consignas como “enchufado”, “traidor” entre otras menos elegantes. Posteriormente, cuando empleados de otros restaurantes del lugar se enteraron de lo que ocurría, sacaron ollas y cucharones para aplicar la máxima de la protesta pacífica: un cacerolazo.

Por supuesto, esa situación de inmediato se convirtió en noticia, diferentes medios (cada uno desde su punto de vista) la publicaron, algunos dijeron que fueron víctimas de un cacerolazo espontáneo por el pueblo que los rechaza, mientras que otros afirmaron que estaban siendo asediados, acosados y amenazados de muerte por unas hordas fascistas, caprilistas, imperialistas, autopistas, manicuristas, fisicoculturistas, etc.

La razón de este artículo es explicar por qué ocurrió el episodio, pero antes de hacerlo debo hacer un par de acotaciones que considero importantes para evitar malas interpretaciones (que últimamente están a la orden del día en nuestro país). Primero: condeno enérgicamente cualquier acto violento por justificado que parezca, y segundo: respeto profundamente a los chavistas por convicción, así como mi padre o mis suegros con quienes tengo la mejor de las relaciones personales (de hecho, es la primera vez que tengo una suegra me quiere).

Recordemos que, especialmente en una ciudad petrolera como la conurbación Barcelona-Puerto La Cruz-Lechería-Guanta, todos los días es posible ver a personas plenamente identificadas con el oficialismo en centros comerciales, restaurantes, supermercados, abastos, etc., sin que los caceroleen o sucedan situaciones como la que describo más arriba.

El problema con Winston, Roque, y otros (como algunos diputados suplentes que andan por ahí), es que el pueblo caprilista está seguro que ellos se cambiaron de bando por dinero, o sea, que se vendieron pues. A estas alturas es irrelevante si eso es cierto o falso, lo que importa es que la gente está segura de eso y en su imaginario colectivo los ven como unos vendidos, arrastrados, arrodillados, enchufados, traidores, vende patria, etc, etc, etc.

Por lo tanto, esa reacción espontánea de la gente no responde a fascismo, odio, intolerancia ni ninguna de esas cosas, simplemente ocurre porque ambos artistas eran muy apreciados por personas de ambos bandos políticos ya que a nadie le importaba que ellos fueran opositores, el problema aparece cuando, luego de ser antichavistas radicales, de un día para otro se vuelven más chavistas que el propio Chávez sin razón ni motivo aparente. Entonces, para la gente, la única razón posible es que hubo una cantidad fuerte de dinero para que eso ocurriera.

Como lo dije en un tweet más temprano, el pueblo NUNCA es fascista. El pueblo simplemente se siente herido, traicionado y burlado por unos personajes que se vendieron. Simple.

Así que queda muy mal de parte de grupos maduristas decirle fascista a esa parte del pueblo venezolano que está allí protestando contra unos personajes que representan la burla y la traición a quienes confiaron en ellos y los apoyaron desde siempre.

Vale la pena recordar la definición de fascismo según Wikipedia: “El proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista, mientras su base intelectual plantea la sumisión de la razón a la voluntad y la acción, aplicando un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas o revanchistas que conducen a la violencia ya sea de las masas adoctrinadas o de las corporaciones de seguridad del régimen contra los que el Estado define como enemigos por medio de un eficaz aparato de propaganda”.

Por lo tanto, podemos interpretar que, según esa definición, para poder ser fascista debes estar en el gobierno, ya que es el Estado quien controla todo y acaba con sus enemigos mediante su aparato propagandístico y/o masas adoctrinadas o sus equipos de seguridad.

Podemos ver las similitudes de lo anterior con la situación que ocurre en este momento en Venezuela. Por ejemplo, el eficaz aparato de propaganda está identificado visiblemente con el SiBCI, las cadenas de radio y tv, vallas y grafitis que podemos ver a lo largo y ancho del país. En el aspecto de la violencia, a través de las masas adoctrinadas dependientes del gobierno están los famosos motorizados rojos, los colectivos como “La Piedrita” o la milicia. El corporativismo estatal es visible en la cantidad de empresas propiedad del gobierno producto de expropiaciones o adquisiciones forzadas.

Lo anterior evidencia que es imposible ser fascista si no eres gobierno.

Así que le pido a mis amigos oficialistas seriedad y responsabilidad a la hora de utilizar adjetivos contra sus compatriotas, especialmente si tú eres aquello de lo que acusas a tu oponente.