Emilio Nouel V.: Argentina y Venezuela, la misma corrupción

En varias ocasiones me he referido a la existencia de una suerte de “Internacional” de la corrupción que he llamado “Corruptos sin fronteras”, de la cual son miembros relevantes un gran número de funcionarios del actual gobierno venezolano.

Los negocios turbios que giran en torno a esa Internacional son numerosos y muy jugosos. En ella no podría faltar, obviamente, un país petrolero como el nuestro, cuyos ingentes recursos han podido tentar a muchos en diversas épocas de nuestra historia particular. Y la boliburguesía chavista dentro y fuera del gobierno venezolano no ha sido la excepción.

Alrededor de 750.000 millones de dólares han recibido las arcas públicas venezolanas por concepto de ingresos petroleros durante los tres últimos lustros. Cantidad que muy pocos gobiernos en el mundo pueden recabar como rentas propias.

La administración de esta enorme suma le ha permitido al chavismo tejer relaciones poco santas con muchos gobernantes amigos, incluidos, sobre todo, los afines en ideología y métodos autoritarios.

Uno de esos gobiernos es el argentino de la familia Kirchner, sumido en la actualidad en una seria crisis cambiaria.

En ese país, recientemente, ha estallado un escándalo de enormes proporciones sobre lavado de dinero originado en contrataciones públicas. En él está involucrado el expresidente fallecido Néstor Kirchner y algunos de sus amigos cercanos. Muchos afirman que no es razonable pensar que su esposa no estuviera al tanto de esos desaguisados.

Gracias al trabajo periodístico valiente y acucioso, “La ruta del dinero K”, de Jorge Lanata, nos hemos enterado de unas cuantas tropelías cometidas por esa familia en el poder. La investigación realizada ha evidenciado la podredumbre en la que un grupo mafioso de la política argentina se revuelca en perjuicio de las mayorías de ese país.

Uno de los personajes fundamentales de esta trama repugnante es Lázaro Báez. Resulta muy decidora la performance de este señor, quien es amigo personal de los Kirchner, cajero de banco hasta la llegada de Néstor al poder, y hoy después de 10 años, gran potentado, que en un solo viaje sacó de Argentina hacia varios paraísos fiscales, la bagatela de 55 millones de euros en efectivo, en varios bolsos.

Los venezolanos conocemos muy bien el caso del maletín del venezolano Antonini que fue incautado en un aeropuerto argentino, el cual llevaba dinero en efectivo para la campaña electoral de los Kirchner. Dinero que procedía, según Antonini, de la empresa pública venezolana PDVSA. Se dice que ése no fue el único envío de dinero con esos fines.

Los negocios turbios entre venezolanos y argentinos amparados por esta relación kirchnerismo-chavismo han sido denunciados y por supuesto engavetados en los tribunales.

Esta semana salta a los diarios otro escándalo en Venezuela en el que está involucrada, entre otras personas (los esposos Hurtado), una Gerencia ejecutiva de finanzas y administración de fondos de BANDES, institución financiera del Estado venezolano. Se llama María González de Hernández y ha sido detenida, por los cargos de conspiración en lavado de dinero y la violación de varias leyes norteamericanas sobre corrupción. Un fiscal de la ciudad de New York introdujo la demanda, sobre la base de investigaciones realizadas por el FBI.

La señora González habría recibido comisiones por la negociación de bonos que una firma de corretaje de New York realizaba por cuenta de BANDES. La “comisión” la recibía a través de la remisión que le hacían interpuestas personas. Los fondos millonarios en dólares eran ingresados a diversas cuentas de una empresa propiedad de la González (Cartagena International Inc), domiciliada en Panamá. Las otras empresas implicadas son: ETC Investments, Castilla Holdings, Hyseven S.A.

Las sumas de dinero mal habido eran lavadas con compras de inmuebles en condominios de Brickell Avenue, Weston y otros lugares en Florida. Otros montos eran enviados regularmente a cuentas de varios bancos suizos. En este trasiego de millones de dólares están envueltas empresas cuyos dueños aún no han sido determinados y se presume que sean otros venezolanos. ¿Funcionarios gubernamentales?

Leer la demanda del fiscal de New York es sumergirse en una red de relativa complejidad, conformada por empresas, cuentas y testaferros, estructurada con el fin de perpetrar la comisión de delitos de manera sistemática a partir de una posición ejecutiva privilegiada en una empresa financiera pública, en este caso, venezolana.

¿Quien nombró a la señora González de Hernández para tan importante cargo? ¿Quiénes han estado al frente de BANDES durante los últimos años en que fueron perpetrados estos delitos?

La señora Edmée Betancourt, recién estrenada Presidente del Banco Central, presidió BANDES hasta hace poco. ¿Qué puede contarnos sobre lo comentado?

Los casos referidos en estas líneas son expresión de un mismo fenómeno que está corroyendo los cimientos morales de dos sociedades que casualmente son gobernadas por movimientos políticos amigos y muy parecidos en sus ejecutorias gubernamentales. Corruptos sin fronteras es otro enemigo a vencer por las fuerzas democráticas de nuestro hemisferio.

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