Corto y Picante: “Cague tranquilo, camarada” por @fariasjoseluis

En febrero de 1992 asistí a un Congreso de Pedagogía muy singular en La Habana. A diferencia de otros eventos, el interés de los 5.000 asistentes no era encontrar los papeles de trabajo de los ponentes. La demanda era hacernos de papel “tualé” para evitarle al trasero el duro trabajo de tener que leer el Gramma o cagarle el rostro al Caballo en una foto besando a una viejita de Cienfuegos o acariciando un carajito hambriento de Holguin. La explicación oficial era el infame bloqueo económico imperialista.

Cuando en la campaña electoral del fraude del 14A vimos un video, en un canal de la red de medios del gobierno, sobre las toallas sanitarias reciclables aquello me pareció una exageración conservacionista de las camaradas creadoras del producto. Pero me dije: estamos muy cerca de aquellos días de revolución en La Habana.

Cómo estará de jodido este país que exactamente a un mes de aquel fraude he tenido que leer la noticia de que el gobierno importará 50 millones de rollos de papel higiénico. A un promedio de 1,8 rollos percápita, o más exactamente 1,8 rollos por hoyo.

Pero bueno, mi asombro aumentaría ya no al leer el titular sino la genial explicación del ministro de Comercio, Alejandro Fleming, en compañía del ministro de Industrias, Ricardo Menéndez, quienes sostuvieron que “No hay deficiencia en la producción sino una demanda excesiva que ha generado compras nerviosas en la población producto de la campaña mediática que se ha generado para perturbar al país. La revolución traerá al país el equivalente a 50 millones de rollos de papel higiénico (…) vamos a saturar el mercado para que nuestro pueblo se tranquilice y comprenda que no debe dejarse manipular por la campaña mediática”.

Así, camarada, no se angustie en pensar que su trasero leerá una columna de Marciano en Vea o le embarrará el rostro a ToriPollo en una primera plana del Correo del Orinoco. Cague tranquilo.