Pedro Galvis: Pacto de salvación nacional

“El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él”.

(Proverbio chino)

El origen no se oculta. Si algo caracteriza a los enchufados de hoy es un pensamiento cargado de perjuicios y resentimientos. Toda su retórica incendiaria y argumentos políticos, tienen un solo fin: conservar el poder a toda costa, sin embargo, la dificultad que atenta contra sus fines radica (como antes descubrió Marx en el pasado) en “la ley del desarrollo de la historia humana. El hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse; antes de poder hacer política…”, como lo explico Engels en el propio entierro de Marx de forma sencilla a un grupo de personas que allí se encontraban.

El pensamiento político que defienden los enchufados del gobierno tiene su génesis en la idea bolivariana, que de acuerdo a la definición de Wikipedia: “surge y busca imponerse en pleno siglo XXI tratando de sostenerse en los escritos de Simón Bolívar. Pero su origen es más bien el collage de los principios revolucionarios de Jean Jacques Rousseau, Karl Marx, bajo la opinión y las interpretaciones muy particulares de Chávez.”

Lo cierto del caso es que todo este collage ideológico, no es más que una excusa para justificar su pragmatismo en torno a mantenerse enchufados en el poder, para seguir disfrutando las prebendas que de el se derivan.

Durante los últimos 14 años se ha venido desarrollando una politica de ataque a los medios de producción, con la intención de minimizarlos y buscar control de la sociedad a través de las dádivas, para mantener su devaluada maquinaria electorera. En la lucha para suprimir los medios de producción privados, se ha experimentado con diversas formulas para colectivizarlos, que van desde las cooperativas, las empresas de producción social y la estatización por expropiación o confiscación; hoy vemos el resultado de esa politica: la industria nacional en terapia intensiva, la “soberanía alimentaria” a cargo de países extranjeros, escasez, desabastecimiento, la inflación mas elevada del continente y una de las mayores del mundo. La respuesta más de lo mismo, apelar a las importaciones de productos de países con afinidad política, que termina beneficiando a los empresarios y productores extranjeros.

Mientras tanto, la pérdida del poder adquisitivo, la inflación y el desabastecimiento, son peligrosos ingredientes en una sociedad hastiada de tantas promesas incumplidas. Al pueblo el dinero no le alcanza para garantizar el sustento familiar, amén que no consiguen los productos de la cesta básica, los enchufados están conscientes de esa realidad, pero hasta ahora abordan el problema, tratando de atribuir la responsabilidad a otros, al vilipendiado y menguado empresariado nacional, que por su cuenta poco puede hacer para recuperar la economía nacional, a no ser que cuente con el apoyo decidido de un gobierno responsable, que en lugar de ataques, estimule a los productores y empresarios nacionales.

La economía no admite ideologías. El capitalismo de hoy no es lo que solía ser, cuando solo buscaba buenas cuentas para repartir los dividendos a sus accionistas; El capitalismo moderno se ha humanizado, no se limita a la producción e intercambio de bienes de consumo, ahora cada vez mas lo vemos desarrollando iniciativas de responsabilidad social, para elevar la calidad de vida del entorno y comunidades, en materia laboral, no podemos decir que los trabajadores hoy están en iguales condiciones que los trabajadores hace 100 años, porque sus luchas reivindicativas han rendido frutos y ¿si se humanizó el capitalismo, no se va a poder humanizar la política?.

Lo cierto del caso es que en materia económica y social, la situación nacional es muy complicada, los enchufados no la tienen nada fácil. En mi opinión, se acerca la hora de suscribir un pacto de salvación nacional, donde se refuerce la politica de los sectores de la unidad democrática, y se involucren todos los venezolanos de buena voluntad, articulando con los sectores progresistas, los políticos democráticos, empresarios nacionales, trabajadores públicos y privados, y el pueblo venezolano en general, para lo que será la gesta mas importante de los últimos 50 años: salvar a la patria.

@pgalvis