Asad dice no saber nada de los periodistas extranjeros desaparecidos en Siria

El presidente sirio, Bashar al Asad, afirmó en una entrevista a medios argentinos no tener “ninguna información” sobre la suerte de los periodistas estadounidense James Foley e italiano Domenico Quirico, del diario La Stampa, desaparecidos en Siria.

“Hasta el momento no tenemos ninguna información sobre los dos periodistas que usted menciona”, indicó Asad en una entrevista a la agencia de prensa oficial argentina Telam y al diario Clarín, según extractos difundidos este domingo por el periódico argentino y por la agencia oficial siria SANA.

Respondía a la pregunta de Clarín sobre “el paradero de los periodistas James Foley, un norteamericano desaparecido hace 6 meses aquí, y del italiano Domenico Quirico de La Stampa, perdido hace un mes aproximadamente”, según la información publicada por el diario argentino.

La agencia SANA no mencionó sin embargo los dos nombres de los periodistas en la versión árabe de esta entrevista.

“Hay periodistas que ingresaron en Siria de forma ilegal en zonas donde están activos los terroristas. Ha habido casos donde las tropas militares han podido liberar a periodistas que estaban secuestrados”, añadió Asad, según el diario argentino.

El régimen utiliza el término de “terrorista” para referirse a los rebeldes, que libran una guerra sin piedad a las tropas de Damasco.

“En todo caso cuando disponemos de información sobre cualquier periodista que ingresó ilegalmente, nosotros la transmitimos al país en cuestión”, dijo también Asad.

La familia del periodista estadounidense James Foley afirmó a principios de mayo que el reportero estaría detenido por agentes de los servicios secretos sirios en un centro de detención cerca de Damasco.

Este periodista independiente de 39 años, quien realiza reportajes para el GlobalPost, la Agencia France Presse y otros medios internacionales, fue secuestrado en el noroeste de Siria el 22 de noviembre de 2012 y nunca volvió a aparecer.

En cuanto a Quirico, de 62 años, entró en Siria procedente de Líbano el 6 de abril, según su diario. Después de unas llamadas y breves mensajes telefónicos, el último de los cuales se remonta al 9 de abril, se perdió todo contacto con el enviado especial.

El régimen entrega los visados a cuentagotas, por lo que muchos periodistas no tienen más opción que entrar de forma clandestina al país a través de su porosa frontera, en particular con Turquía, junto con los insurgentes.