Las peleas de pareja y la sexualidad

Quizás esta escena les resulte conocida. Les haya sucedido o no, muchas parejas que consultan para mejorar su sexualidad, están atrapadas en conflictos que van más allá del sexo.

Algunas veces pueden reconocerlo y además aceptarlo, otras no.

No hay peor ciego que el que…“no puede ver”. Como dicen los prestigiosos epistemólogos Maturana y Varela” no vemos que no vemos “. Por más que exista un elefante delante nuestro, en este caso no es accesible a nuestros limitados ojos.

También habrán escuchado el viejo dicho que nos dice que “los problemas de pareja se arreglan en la cama”. Esta y otras mentiras anidan en el imaginario de muchos varones y mujeres. Así padecen un sufrimiento incalculable, como una cuota de un electrodoméstico, que han comprado y nunca terminan de pagar. Con la diferencia que la pelea crece, se acrecienta todos los días, con el combustible de cada conflicto y no sirve para nada útil. Más bien todo lo contrario, es destructiva  y muchas veces  termina destruyendo el vínculo.

Lo concreto es que los problemas de pareja alimentan con mucha frecuencia las consultas sexológicas.

Parece a todas luces disparatado que tanto varones como mujeres piensen o crean que la sexualidad no forme parte de sus personas ni de sus relaciones. Muchos creen que las relaciones sexuales deberían funcionar independientemente de sus contextos incluyendo la situación de la pareja, sea esta buena o mala.

Existen factores que crean un vínculo erótico y otros que decididamente lo rompen.

La sexualidad es una forma muy profunda de comunicación. Los varones y las mujeres viven y sienten su sexualidad de manera diferente y se necesita un puente que una esas dos maneras de sentir el sexo.

En medio de una batalla es realmente dificultoso, cuando no imposible conectar el erotismo.

Para estar en pareja y sobre todo para convivir es necesario desarrollar un sin número de habilidades.
Para desarrollar estas habilidades el amor es un buen comienzo, pero como dice el psiquiatra Aaron T. Beck “con el amor no basta”.

Las relaciones sexuales son “Relaciones” y por definición abarcan a dos persones que tienen que ponerse de acuerdo. Una persona sola no puede sostener un vínculo por más que se esfuerce.

Los acuerdos fuera de la cama y dentro de la cama son necesarios para una buena relación de pareja y también en la sexualidad.

Cuando ocurren los conflictos, muy frecuentemente por problemas en la comunicación, los integrantes de la pareja parecen estar más dispuestos a acusarse mutuamente, que a pensar en términos de un problema que puede solucionarse.

A medida que aparecen las dificultades y brotan las hostilidades y los malentendidos, se pierden de vista los aspectos positivos. Si hay una canilla que pierde agua saben como llamar al plomero, pero si lo que drena es el amor no se les ocurre como solucionarlo.

El primer paso para la solución lo tienen que dar las personas que sostienen el problema reconociéndolo. Admitirlo es un gran paso y muchas veces el no hacerlo, lleva a años de angustias y malos entendidos.
En segundo término si no pueden solucionarlo solos, probablemente haya llegado el momento de pedir ayuda.

Finalmente quisiera agregar una cuota de optimismo. Se puede ayudar a parejas en conflicto.

Es posible desatar los nudos que enredan la comunicación, afinar la capacidad de ver y oír las señales de sus compañeros. Se puede aprender a tomar decisiones en conjunto y hacer planes compartidos sin perder la individualidad.
Por supuesto esto tiene que ver con la pareja y la sexualidad. No se puede sostener una pareja estable, comprometida en medio de continuas peleas.

Admitir, percibir, detener la batalla en la que pierden los dos y abrir la posibilidad al cambio. Donde los dos tienen todo por ganar.

Algunos consejos

Una vez que tenemos esta base o al mismo tiempo según la habilidad y la estrategia del terapeuta se puede encarar una terapia sexual que apunte los siguientes puntos:

Solucionar o mejorar el problema sexual.
Incorporar información sobre temas relacionados con la sexualidad
Mejorar el sistema de comunicación individual y de la pareja.
Incrementar la atracción psicofísica de la pareja.
Incrementar habilidades para construir una pareja.
Aumentar las posibilidades de acuerdos sexuales y no sexuales.
Incrementar la independencia.
Eliminar la violencia.
Reforzar el respeto mutuo.
Aprender a incrementar el erotismo individual y compartirlo en pareja.

Con información de Tusexologo/Dr. Adrián Helien