A la cárcel por extirpar los clítoris de sus hijas

A la cárcel por extirpar los clítoris de sus hijas

La Audiencia de Barcelona, España, ha condenado a 12 años de cárcel a una pareja natural de Gambia y residente en Vilanova i la Gertrú por haber practicado o permitir la extirpación por motivos culturales de los clítoris de sus dos hijas menores de edad. El tribunal de la Sección Novena atribuye a Binta Sankano y a Sekou Tutay, este vive en España desde hace 22 años, dos delitos de mutilación genital femenina, al considerar que “la ablación del clítoris no es cultura, es mutilación y discriminación femenina”.

La sentencia de 19 folios señala que el “el respeto a las tradiciones y a las culturas tiene como límite infranqueable el respeto a los derechos humanos que actúan como mínimo común denominador exigible en todas las culturas, tradiciones y religiones”. Y agrega que el respeto a las costumbres y tradiciones de otras culturas “tiene un límite allí donde se produzcan comportamientos aberrantes e inaceptables para nuestro entorno cultural”.





Creencias culturales

La Audiencia considera probado que en “fecha no concretada”, pero comprendida entre el 5 de julio del 2010 y el 20 de enero del 2011, los procesados, puestos de común acuerdo, extirparon “directamente o bien a través de una persona de identidad desconocida” el clítoris de sus hijas por “sus creencias culturales y religiosas, siendo conocedores ambos de la prohibición de tal práctica” en España. La setencia destaca que durante ese periodo de tiempo, las niñas no salieron del país, por lo que la ablación se tuvo que hacer aquí. En una pimera revisión, los médicos no detectaron ninguna anomalía en los genitales de las menores, pero otros especialistas en la segunda de las visitas, seis meses más tarde, detectaron que se les había extirpado el clítoris.

Los magistrados dedican varios párrafos de la sentencia a recordar que la ablación pretende evitar sentir placer sexual con la finalidad de que la mujer pueda llegar virgen al matrimonio, pues de lo contrario puede ser rechazada. También alerta de que las consecuencias “hasta espeluznantes” de carácter físico y psicológico, son dolor severo, shock emocional, retención de orina, complicaciones en el parto, hemorragias, infecciones, sentimientos de humillación, frigidez, entre otros.

Fuente: El Periódico