Annie Leibovitz, premio Príncipe de Asturias de Comunicación

(Foto Reuters)

John Lennon desnudo y abrazado a Yoko Ono o Isabel II en su palacio: los personales retratos de la estadounidense Annie Leibovitz la convirtieron en cronista de la fama y el poder y este jueves le valieron el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

“Leibovitz ha sido una de las dinamizadoras del fotoperiodismo mundial”, afirmó el jurado al anunciar el galardón, considerando que con su trabajo plasmó “una época de la política, la literatura, el cine, la música y el deporte a través de sus protagonistas”.

“Nixon en el momento de abandonar la Casa Blanca, John Lennon horas antes de ser asesinado o el histórico retrato de la reina Isabel II, son sólo una pequeña muestra de su reconocida obra gráfica”, agregó.

Nacida en la ciudad estadounidense de Waterbury, en el estado de Connecticut, el 2 de octubre de 1949, Leibovitz comenzó su carrera en 1970 en la revista Rolling Stone, donde con sus emblemáticas portadas se impuso como fotógrafa de las estrellas, además de cubrir acontecimientos como la guerra de Líbano. De allí pasó a otras publicaciones como Vanity Fair y Vogue.

Original fotógrafa de los grandes mitos, Leibovitz inventó el retrato que contaba una historia.

Así, inmortalizó al ‘beatle’ John Lennon completamente desnudo y abrazado en posición fetal a su compañera Yoko Ono, al atleta Carl Lewis con zapatos de tacón o al gobierno del estadounidense de George W. Bush reunido poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

“Me vi de pronto imaginando cosas para que otros las hicieran; por eso había mucha puesta en escena pero yo no era consciente de estar haciendo algo especial, tan sólo algo más interesante que quedarse simplemente sentado”, había explicado en una entrevista al diario español El Mundo en 1992.

“Eso empezó a convertirse en un juego, cuanto más lo hacía más me daba cuenta de que puedes llegar tan lejos como tu propia imaginación”, reconocía la fotógrafa que logró hacer posar desnuda a la actriz Demi Moore luciendo un embarazo de siete meses y sumergió a la afroamericana Whoopi Goldberg en una bañera llena de leche.

Para Leibovitz, designada ‘leyenda viva’ por la biblioteca del Congreso estadounidense en 2000 y ante cuyo objetivo también desfilaron Andy Warhol, Mijaíl Gorbachov o la familia Obama, “la fotografía es una forma de narrar”.

El fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado, de 69 años, la alabó como “un símbolo mundial del retrato fotográfico”.

“Estoy especialmente orgulloso de que se haya reconocido el trabajo de esta fotógrafa”, afirmó el jueves Salgado, quien había recibido este mismo premio en 1998.

El jurado del Príncipe de Asturias se decantó este año por Leibovitz frente a la periodista británica Christiane Amanpour, presentadora y reportera de los canales CNN y ABC News, y la agencia de fotografía Magnum, fundada en los años 1940 por Robert Capa.

En la pasada edición el galardón había recaído en el japonés Shigeru Miyamoto, creador de personajes como Mario Bros o Donkey Kong y considerado el padre del videojuego moderno.

Desde 1981, la Fundación Príncipe de Asturias premia cada año a ocho personas o instituciones en los ámbitos de las artes, la cooperación internacional, la concordia, las ciencias sociales, la comunicación y las humanidades, el deporte, la investigación científica y la técnica y las letras.

El de Leibovitz es el tercer galardón concedido en esta 33ª edición, después de que la semana pasada la socióloga holandesa Saskia Sassen, creadora del concepto de ‘ciudad global’, recibiese el premio de Ciencias Sociales. Anteriormente el cineasta austriaco Michael Haneke -autor de películas como “Funny Games” (1997), “La cinta blanca” (2009) y “Amor” (2012)- se había alzado con el galardón de las Artes.

Los premios, dotado con 50.000 euros (unos 65.000 dólares) y una escultura creada por Joan Miró, serán entregados en otoño por el príncipe Felipe en una ceremonia en Oviedo, ciudad sede de la fundación que lleva su nombre.