Empresarios esperan estanflación en 2013

(Foto Reuters)

Venezuela entraría este año en un período de alta inflación con estancamiento económico, conocido como estanflación, producto de la caída en el flujo de divisas y de una década de debilitamiento de la industria nacional, dijo el jefe del principal grupo empresarial del país, reseña Reuters.

Jorge Botti, presidente de Fedecámaras, anticipó que la economía de la nación petrolera podría experimentar un crecimiento económico igual a cero o incluso una contracción del 3 por ciento, con una inflación de más de 30 por ciento a pesar de que los precios del crudo se mantienen por encima de 100 dólares por barril.

Para Botti, el modelo económico basado en el gasto público financiado con petróleo, la columna del proyecto socialista fundado por Hugo Chávez, debe ser reemplazado por una política de apoyo a los empresarios y de creación de puestos de trabajo.

“No estamos viviendo otra cosa sino el epítome, el capítulo final, del fracaso de un modelo de repartición (de ganancias petrolera) que se aleja de lo productivo”, dijo el miércoles Botti, en el marco del Foro de Reuters sobre Inversión en América Latina.

“El modelo es tan malo, tan malo, que aún con el precio del petróleo alto se está viendo una crisis tremenda”, agregó.

Los empresarios dicen que el control de cambio vigente desde hace una década no suministra suficientes dólares para importar materia prima y bienes terminados, limitando las compras al exterior y causando escasez de productos que van desde repuestos para autos, papel higiénico y alimentos de primera necesidad.

Al mismo tiempo, críticos dicen que la campaña de nacionalizaciones de Chávez en sectores primordiales de la economía debilitó la industria y ahuyentó las inversiones, dejando a Venezuela aún más dependiente de las importaciones.

La inflación anualizada alcanzó en abril un 29,4 por ciento y la mayoría de analistas prevé que el crecimiento económico se desacelerará tras la robusta expansión del 5,6 por ciento en 2012.

Botti dijo que la mayoría de las compañías verá este año una caída en su facturación de entre un 40 y un 50 por ciento debido a las alzas de precios y la devaluación, mientras que la actividad manufacturera podría desplomarse hasta en un 4 por ciento ante la escasez de materias primas derivada de la falta de dólares.

“Es el peor de los mundos: vamos a tener una combinación nefasta para los bolsillos de los consumidores pero también para las empresas”, sentenció.

Venezuela sufrió una estanflación en 2009 cuando la crisis global causó una caída en picada de los precios del petróleo desde cotizaciones récord, lo que contrasta con la situación actual de altos precios del crudo y un crecimiento económico regional relativamente estable.

Necesidad de diálogo

El Gobierno del presidente Nicolás Maduro prevé un crecimiento cercano a 6 por ciento y un alza de los precios al consumidor de 15 por ciento para el final del año, aunque ha reconocido que será difícil cumplir con la meta de inflación.

En las últimas semanas, el Gobierno se ha acercado al sector privado a través de reuniones con los principales gremios del país en las que prometió agilizar las asignaciones de divisas.

Pero Botti dijo que hasta el momento en las conversaciones las autoridades financieras se han limitado a resolver los desembolsos para atacar problemas específicos de escasez, en vez de plantear soluciones profundas sobre cómo renovar la inversión privada y estimular la industria nacional.

La disputada victoria de Maduro sobre el opositor Henrique Capriles por 1,5 puntos porcentuales en las elecciones de abril tras la muerte de Chávez dio inicio a un liderazgo débil y mostró que el país miembro de la OPEP requiere de consensos para atenuar la feroz polarización.

“Hace falta un diálogo modelo. Las instituciones como Fedecámaras deberían aproximarse para discutir cómo resolver los grandes problemas de la economía y no simplemente cómo repartir los pocos dólares que nos quedan”, dijo Botti.

Las relaciones entre el grupo empresarial y el Gobierno se han mantenido hostiles desde abril de 2002, cuando el entonces jefe de Fedecámaras, Pedro Carmona, asumió la presidencia de facto durante el breve golpe de Estado que derrocó a Chávez.

Más tarde ese año, el gremio apoyó una huelga nacional de dos meses que devastó a la economía y que buscaba forzar la renuncia del mandatario izquierdista.

Fedecámaras ha reconocido desde entonces que fue un error involucrarse en esas acciones.

“Fedecámaras no está diseñada para el ejercicio del poder. Pretender el poder es un error de base. Esta institución está diseñada para influir en el diseño de las políticas públicas, pero no en el ejercicio del poder”, agregó.

Chávez fue venerado por millones de seguidores gracias a sus populares programas de asistencia social que ofrecen una gama de beneficios, desde alimentos subsidiados hasta viviendas estatales, financiados por la riqueza petrolera.

Los partidarios del controvertido militar socialista, quien murió en marzo tras dos años de lucha contra el cáncer, dicen que sus 14 años en el poder redujeron la pobreza y expandieron los servicios sociales, incluyendo educación y salud.

Botti señaló que una devaluación de la moneda a principios de este año a 6,3 bolívares por dólar, desde 4,3 bolívares, no ha sincerado el tipo de cambio real.

El empresario recomendó hacer ajustes graduales en todo el sistema cambiario para evitar una crisis que pueda causar malestar social tras dos años de intenso gasto público en medio de las elecciones presidenciales de octubre del 2012, que Chávez ganó por amplio margen, y los comicios regionales de diciembre.

“Ya desde el año pasado decíamos que el 2012 iba ser recordado como el último año de la ilusión de bonanza”, dijo Botti. “Este es un año de resaca, como lo que uno siente después de una gran borrachera”, aseguró.

Reuters