El último rey yugoslavo recibió sepultura en su país tras su largo exilio

Los restos mortales del último rey de Yugoslavia, Pedro II (1923-1970), recibieron sepultura hoy, tras 72 años en el exilio, en un funeral de Estado en la cripta de la iglesia de San Jorge en Oplenac, mausoleo de la familia real de los Karadjordjevic.

(foto EFE)

Junto con Pedro II Karadjordjevic fueron sepultados hoy en el mausoleo de Oplenac, a unos cien kilómetros al sur de Belgrado, la reina María, madre del rey, la esposa de éste, Alejandra, prima de la reina Sofía de España, y Andrés, hermano menor del último monarca yugoslavo.

La misa por los difuntos fue celebrada por el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Serbia, Irinej, en un ambiente de solemnidad, en presencia de los máximos cargos estatales serbios y representantes del Ejército, la familia real, jerarcas religiosos y numerosos invitados de diversos países.

Durante la liturgia en la iglesia, de paredes adornadas con elegantes pinturas en mosaico, copias de frescos medievales serbios, estuvieron expuestos los féretros con los restos de los cuatro miembros de la dinastía de los Karadjordjevic, cubiertos con las banderas de Serbia.

En el féretro de Pedro II se colocaron las insignias reales, la corona y el cetro y un sable, mientras que la diadema real se puso en el de su madre.

Las ofrendas florales fueron colocadas por el presidente de Serbia, Tomislav Nikolic; el primer ministro, Ivica Dacic, y el único hijo del rey, Alejandro.

Frente al mausoleo, el presidente Nikolic recordó las grandes divisiones que hubo durante la Segunda Guerra Mundial en Serbia, entre los seguidores del monarca y los de los partisanos del comunista Josip Broz Tito, que llevaron a una guerra fratricida con numerosas víctimas.

“Ya no podemos permitirnos divisiones ni injusticias”, declaró Nikolic.

Hoy “estamos corrigiendo una gran injusticia. Eliminando las consecuencias de un horrible pecado cometido por alguien antes, estamos dando un paso más hacia la unidad, para que nos encaminemos por la vía de los grandes pueblos, y no debemos atrasarnos en nada de ellos”, indicó el presidente.

También el primer ministro, Dacic, abogó por la reconciliación nacional y por que “no se repitan los errores del pasado”.

Alejandro Karadjordjevic, hijo del rey Pedro II, dijo que para él este domingo es “un gran día, triste y alegre, cargado de emociones y recuerdos, un día histórico para la familia real y el pueblo serbio y el Estado”.

El pretendiente al trono, entre gritos de apoyo a la monarquía provenientes de una multitud congregada para presenciar el acto, también abogó por la “reconciliación nacional” y la unidad en torno a una Serbia “estable, ordenada y feliz”.

Los restos mortales de Pedro II, su madre, esposa y hermano fueron repatriados a Serbia en los meses pasados para reposar junto al fundador de la dinastía Karadjordjevic, Djordje Petrovic, sus descendientes y otros miembros de la dinastía.

En la cripta del mausoleo de Oplenac hay 39 tumbas de lápidas de ónice.

Hasta ahora han sido sepultados allí 29 miembros de la familia real, entre ellos Pedro I, rey de Serbia entre 1903 y 1918, y de Yugoslavia entre 1918 y 1921, y su hijo Alejandro I.

Asistieron a la ceremonia del entierro del último rey yugoslavo representantes de las casas reales griega, búlgara, rumana, británica, japonesa, jordana, kuwaití y la de Liechtenstein.

Pedro II fue el hijo primogénito del rey Alejandro I de Yugoslavia, asesinado en Marsella (Francia) por terroristas fascistas croatas.

Asumió el poder después de un golpe de Estado, en marzo de 1941, varios meses antes de cumplir los 18 años de edad, y poco después, ante la ocupación de Yugoslavia por las tropas nazi, se fue junto con su Gobierno a Londres.

En 1945, la monarquía fue abolida por el régimen establecido en Yugoslavia por el comunista Josip Broz Tito, que prohibió a la familia real el retorno al país.

En 2001, con Yugoslavia ya desmembrada, las autoridades serbias abolieron el decreto comunista y devolvieron la ciudadanía a los miembros de la familia de los Karadjordjevic, que recuperó el derecho a residir en sus palacios, aunque todavía no hay ley de restitución.

El único hijo el rey Pedro II, Alejandro, nacido en Londres en 1945, se instaló en 2001 en el palacio de sus antepasados en Belgrado, tras vivir durante 56 años en el exilio. EFE