Marta Colomina: Alí Babá : un querubín ante los “hijos” de Chávez

A pesar del fallido esfuerzo de los asesores castristas de quitarle relevancia al informe rendido por Mario Silva al jefe militar de la contrainteligencia cubana en Venezuela, Aramis Palacios, dado a conocer por los diputados opositores, lo cierto es que su masiva difusión (ha sido el más escuchado y leído dentro y fuera del país) ha generado una grave crisis de gobernabilidad a las ya preexistentes: la económica heredada de Chávez y agravada por el “paquetazo” de Maduro y la crisis de legitimación producida “por un mal escondido fraude electoral”, como apunta el brillante Fernando Mires esta semana (“La Venezuela de Mario Silva: entre el vampirismo y el castrismo”). Después de las declaraciones de Mario Silva -dice Mires lapidario- deducimos que “es más fácil que un auto funcione sin motor a que el estado chavista funcione sin Chávez”.

Era vox populi lo dicho por Silva sobre la enorme corrupción de las cúpulas chavistas, su ineptitud, enfrentamientos internos, sujeción a los Castro, a quienes les han entregado áreas neurálgicas del país, pruebas de que el CNE es controlado por el gobierno, etc. ¿Por qué entonces ha sido tan demoledor al interior del chavismo y tan destacado por la prensa nacional e internacional?“Todo se sabía” -dice Mires-, pero una cosa es saber y otra, certificar (… ) El “mérito” de Silva reside solo en haber convertido el saber en certeza y la certeza en verdad pública”.

Todos sabemos que Silva no era “un simple presentador que emitió una opinión personal” (como pretenden algunos, o que sería un “montaje”). Más que el ministro de turno del Minci, él era la voz mediática oficial. Los cuerpos de seguridad e inteligencia le entregaban sus informes sobre escuchas y seguimiento a la disidencia. Tenía impunidad e inmunidad para vejar, difamar y hasta matar, según su propia declaración en el audio divulgado. Tenía tanto poder que ninguno de los muchos presidentes de VTV podía despedirlo. Se protegía “con 24 espalderos en moto y 5 camionetotas blindadas con las que exhibía su poder entrando y saliendo de VTV o desplazándose por dentro de las instalaciones militares de Fuerte Tiuna. Contaba con una policía propia y paralela. Un monstruo creado por Chávez.” (Bocaranda Runrunes EU 21-05-13). De él dijo Maduro hace días que “La Hojilla y Mario Silva eran el programa y el comunicador de mayor credibilidad del país”. Que no venga ahora el Ilegítimo a calificar de “chismes” el informe de Silva que retrata la podredumbre y delitos de “traición a la patria” de su gobierno. De la información dada por Mario Silva concluye Fernando Mires que los venezolanos estamos en manos de dos mafias: 1) la de los “vampiros”, dedicados al robo de los dineros públicos, que habrían hecho grandes fortunas y desfalcado las divisas de Cadivi, y 2) la de los “castristas”, que entregan la soberanía nacional a una dictadura militar extranjera. Ambas mafias se disputan el botín del Estado: unas para beneficio personal y otras para conservar el poder y entregar nuestros recursos a Cuba.

Este martes, en una reunión con empresas del sector automotor en el BCV, los ministros de Industrias y de Comercio reconocieron la grave escasez de divisas y la existencia de “empresas de maletín” que “empiezan a chupar dólares y se los quitan a ustedes que son los que deberían estar produciendo”. Criticaron la importación desmedida de vehículos justo el día en que el ministro de la Defensa anunciaba la importación de 20 mil carros para integrantes de las FAN. ¿Cuántas de esas “empresas de maletín” son de testaferros de la dirigencia oficial (según acusó Silva) que ahora son “boliburgueses”? ¡Prácticamente todas!, pero el régimen no se investigará a sí mismo, aunque Mario Silva no haya dejado títere con cabeza (Cilia, Maduro, los Cabello, JVR, los Arreaza, Barroso y lanomenklatura militar). Un informe reciente de Ecoanalítica comprobó que el 40% de las importaciones oficiales eran ficticias. Es decir, que quienes se dicen defensores de los intereses del pueblo, se roban $40 de cada $100, de ahí casos como el impune de Pudreval y el empeño oficial en destruir la producción nacional para dedicarse a ser los Alí Babá de la importación de alimentos y otros rubros, con escandalosos sobreprecios. Aunque ambas mafias se detestan, los “vampiros” y los “castristas” saben que no pueden separarse sin el riesgo de perderlo todo. Ese “todo” es el Poder y el botín, como ha denunciado Capriles Radonski. Por eso tan pronto estalló la bomba de Mario Silva, Diosdado corrió donde Maduro para sonreír abrazados ante los medios

Con ninguna de las dos mafias -observa Mires- existe la posibilidad de diálogo. Sería como elegir “entre la peste y el cólera”.

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