Deja la rutina y actívate a vivir sin ella

Si siempre sigues tu agenda al pie de la letra, probablemente te estás perdiendo la diversión de ¡improvisar! ¿Siempre eres la bien portada? A veces, dejar de seguir las reglas (sobre todo las autoimpuestas) puede resultar extremadamente liberador. ¡Haz la prueba!

Sé un poco irresponsable
A veces, el no saltarse las normas te hace caer en la rutina de siempre. La clave está en saber cuándo romperlas.

Si eres de las que nunca iría a una fiesta el jueves porque tienes clases o trabajas los viernes, probablemente te estés ahorrando las ojeras temporales, pero también te puedes perder de pasar un muy buen rato.

Tampoco decimos que llegues a una presentación sin dormir, pero, si a veces no descansas las ocho horas recomendadas por divertirte, qué más da.

Verás que la semana se hará menos pesada si te animas a armar uno que otro plan después del trabajo.

¿Ahorras rigurosamente una parte importante de tu sueldo? Excelente, pero ¿nunca comprar zapatos nuevos ni para la boda de tu hermana, porque se sale de tu plan? No vayas al extremo.

Atrévete poniendo perspectiva

Ya sea tirarte de un paracaídas o hablarle al guapo de las clases de tae bo, piensa en algo que quisieras cumplir, pero te aterra y simplemente no te decides a hacerlo.

Para lograrlo, pon la situación en perspectiva: piensa, ¿qué es lo peor que podría pasar si lo haces? Casi siempre, en esta pregunta los pros le ganan a los contras.

Si el chico resulta un tarado, al menos dejarás de soñar con él y abrirás paso para el siguiente, sabiendo que no sucede nada cuando te atreves a emprender el primer intento.

Improvisa

¿Eres de las que llena su agenda con semanas de anticipación para planear, desde la cita para el manicure hasta las tres comidas con tus amigas de la universidad?

Tener una vida tan organizada puede resultar tedioso y, hasta cierto punto, estresante.

Intenta ser un poco más relajada. Los mejores planes muchas veces son los inesperados.

¿Cómo? La próxima semana no organices nada para el viernes. Esa misma tarde, manda un tuit preguntando quién hará algo divertido. Acude a un evento que te proponga un amigo, sin importar que no conozcas a nadie.

Anímate a platicar con gente nueva. Podría resultar ser de las mejores noches de tu vida o quizás no, pero al menos verás que no hay nada de malo si no sigues la misma rutina de siempre y aprenderás a ser más flexible.

Con tu novio, planea un viaje de último minuto. Reserven el hotel, pero no armen itinerario. Sigan los consejos de los lugareños en el momento, vayan con la corriente. ¡Será liberador!

Con información del Intransigente