Grandiosas fotografías que enfrentan a la muerte

Foto John Rankin

Cuando a Sandra Barber se le diagnosticó un tumor cerebral, ella quiso ponerse una máscara de pintura de guerra en su cara cada vez que iba a una sesión de quimioterapia. Acudir al tratamiento era como ir a una batalla.

“No deseaba ir tranquilamente como cualquier paciente de cáncer”, dice la mujer de 48 años, nacida en Suiza.

“Quería luchar contra él. Siempre sentí que tenía una fuerza interior que viene de otro lugar, de otra dimensión, y siento que estoy conectada a una tribu de guerreros”.

Dos días después, Barber, quien ya había luchado contra el cáncer de mama, fue presentada a Rankin.

El fotógrafo ha retratado a celebridades y modelos durante 20 años, pero al lidiar él mismo con la muerte de sus padres estaba dándole vueltas a un proyecto sobre la mortalidad.

Barber le habló de su idea de la pintura facial. “Él respondió: ‘Fabuloso, fabuloso, quiero fotografiarte, hagámoslo la próxima semana’”, recuerda.

Para la sesión, además de la pintura alrededor de sus ojos, ella vistió un impresionente collarín de plumaje negro y rojo que la muestran como una princesa guerrera bien arreglada.

“Tenía todas las plumas alrededor de mi cuello. El rojo simboliza la esperanza y el negro significa guerra. Estoy batallando contra esto con todo lo que tengo. Pero siempre hay esperanza.

Foto John Rankin

Esa sesión llevó a Rankin a fotografiar a otras personas con enfermedades terminales o que estuvieron a punto de morir.

No era un encargo sobre famosos o el mundo de la moda, a los que estaba acostumbrado. “Mi enfoque siempre es el mismo: tratar de crear una imagen por la que uno sienta algo visceral”, dice.

“Esto es un poco diferente, al estar uno colaborando y participando en sus vidas mucho más profundamente de lo que posiblemente sería con otrso proyectos. Pero ha sido brillante. Si acaso, es lo más inspirador que he hecho”.

Entre otros participantes se incluyen Sam y Dan Lloyd, que tienen distrofia muscular de Duchenne. Los gemelos de 17 años están retratados en un momento de euforia, con sus caras pintadas del rojo y blanco del equipo de fútbol que admiran, Liverpool.

También se encuentran Martine Wright, la sobreviviente del atentado de 2005 en Londres convertida en deportista paralímpica, el sargento Johnson Beharry, herido en Irak, y el guitarrista Wilko Johnson, del grupo Doctor Feelgood, que sufre de cáncer pancreático.

Foto John Rankin

Louise Page, quien ha sufrido de cáncer óseo durante casi una década, fue fotografiada con sus puños apretados de modo desafiante y maquillaje chorreando por su cara.

“La foto lagrimeando refleja en gran medida cómo me siento por dentro”, dice la mujer de 42 años. “Así es dentro de mi cabeza”.

“He ocultado esa parte de mí de todo el mundo todos estos años, así que la gente queda impactada por esa imagen”.

“Pero al mismo tiempo, saben que me estoy protegiendo y escondiendo cosas de ellos, y han podido entender lo que es para mí realmente”.

El desafío, la fortaleza y la vitalidad a la vista son notables, tal vez porque estamos más acostumbrados a la imagen estereotípica de la “víctima” de cáncer.

“Eso fue una sorpresa para mí”, afirma Rankin. “Hay tanta gente que se ve tan saludable pero está realmente muy enferma”.

“Recuerdo que cuando fui a África a hacer algo para Oxfam [una ONG británica], la gente deseaba ver a las víctimas. No me gusta mostrar víctimas”.

“No no creo que la fotografía debiera tratar de eso. Creo que la gente también está aburrida de eso. Pienso que están anestesiados”.

“Lo que me parece interesante es tratar de dar un salto y hacer que la gente le dé otro enfoque o lo reconsidere”.

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