Mielofibrosis: Un tipo de cáncer lento y poco conocido

La mayoría de las personas asocian la palabra cáncer con tumor. Sin embargo, existen  varias formas de esta enfermedad que no implican la existencia de algún tipo de nódulo, inflamación o bulto. Tal es el caso de la mielofibrosis (MF).

La Sociedad de lucha contra la Leucemia y el Linfoma (LLS por sus siglas en inglés), define este mal como un tipo de cáncer de la sangre muy poco común, en el cual las células de la médula ósea, productora de las células sanguíneas, se desarrollan y funcionan de forma anormal, ocasionando aumento en el tamaño del bazo. La MF se presenta cuando ocurre una mutación genética en las células madre de la sangre, pero se desconoce qué origina esta transformación. La enfermedad no está asociada a la raza, estilos de vida, ni comidas y no suele haber antecedentes genéticos en la familia.

La doctora Maribel Meléndez, Jefe del Banco de Sangre del Policlínica La Arboleda explica que este tipo de cáncer se ve con más frecuencia en personas mayores de 60 años y afecta igual a hombres y mujeres en todo el mundo. “La MF es poco frecuente en jóvenes, pero 10% de los pacientes tienen menos de 46 años. En éstos, el curso de la enfermedad por lo general suele ser más agresivo que en los adultos mayores. También, pese a que no es evidente su causa, se conoce que el riesgo de desarrollarla se incrementa por la exposición al benceno o sus derivados y las radiaciones (trabajadores de fábricas de plásticos, cauchos, pinturas, detergentes)”.

Signos y síntomas

La galena también afirma que la mielofibrosis generalmente se desarrolla de forma lenta, de hecho algunas personas pueden vivir sin síntomas durante años. Sin embargo, los pacientes en etapas avanzadas sí ven afectado su día a día hasta el grado de no poder realizar actividades habituales como alimentarse, dormir boca abajo, caminar, jugar con sus hijos, etc.

Meléndez asegura que los síntomas suelen ser muy variados y van a depender de la etapa de la enfermedad en la cual se encuentre el paciente. “Alrededor de 25% de las personas afectadas no refieren ningún síntoma al momento del diagnóstico. Y éste se hace por la detección del incremento anormal del volumen del bazo en un examen médico, o de las alteraciones hematológicas en una prueba de laboratorio de rutina como anemia”, asevera. Además se pueden manifestar los síntomas propios de la enfermedad: fiebre, transpiración nocturna, pérdida de peso y picazón.

Tratamiento

Los pacientes que no presentan signos de anemia, inflamación del bazo u otras complicaciones normalmente no reciben tratamiento. Sin embargo, es necesario observar atentamente a estos pacientes a través de chequeos médicos y exámenes regulares, para detectar cualquier progresión de la enfermedad.

 

El objetivo del tratamiento para la mayoría de los pacientes con mielofibrosis es aliviar los síntomas y reducir el riesgo de complicaciones. Algunos protocolos, publicados por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, incluyen transfusiones de sangre, quimioterapia, radioterapia o extirpación del bazo y fármacos para tratar la anemia. Por otra parte, el trasplante de células madre es la única cura potencial para este cáncer, pero es riesgoso para pacientes de avanzada edad.