Atentado contra diputada mexicana termina con la vida de su esposo y sobrina

Un atentado contra una candidata a diputada en el estado mexicano de Oaxaca dejó dos personas muertas, su esposo y su sobrina, y generó el repudio de medios políticos ante un nuevo hecho violento que tensa la recta final de las elecciones locales previstas en catorce estados de México para el 7 de julio. EFE

Fuentes del Gobierno de Oaxaca confirmaron a Efe que Rosalía Palma, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por el distrito de Teposcolula, sobrevivió la acción criminal y se encuentra “estable” mientras que fallecieron su esposo, Efraín Cruz Bruno, y su sobrina y asistente de campaña, Talía Cruz Ibáñez.

Los hechos ocurrieron a las 10.20 hora local (15.20 GMT) en el sureño estado de Oaxaca, donde a la altura de San Juan Teposcolula sujetos armados atacaron con fusiles R-15 y pistolas de 9 milímetros la camioneta de la candidata.

Palma recibió dos disparos “en el brazo y en el pectoral izquierdo” de los 35 que recibió la camioneta y sobrevivió el ataque pero su esposo y su sobrina murieron.

“Nuestra solidaridad y apoyo a la candidata Rosalía Palma López deseando su pronta recuperación”, dijo a través de Twitter el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué.

Rosalía Palma es la candidata del gobernante PRI y de su aliado en ese distrito, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), a los comicios que el próximo 7 de julio se celebran en el estado de Oaxaca y en otros trece de México.

A la contienda están llamados a votar 30 millones de mexicanos que elegirán cerca de 1.800 servidores públicos, en su mayoría alcaldes (1.348).

El incidente violento de hoy no es el único que ha empañado el tramo final de los comicios.

Esta mañana en el estado de Sinaloa, noroeste de México, fue localizado cerca de Culiacán el cadáver de Jesús Antonio Loaiza Zamora, de 19 años, hijo del coordinador de la campaña a la alcaldía de San Ignacio por la coalición PRI-PVEM-Nueva Alianza.

Tras el crimen el presidente del Consejo Estatal Electoral de Sinaloa, Jacinto Pérez Gerardo, advirtió que nada detendrá los comicios y que estos se realizarán con medidas de seguridad adecuadas.

“Hoy hay una nueva mancha para el proceso electoral, que viene a sumarse a los hechos de violencia que ha vivido el estado, por lo cual habrá un operativo especial en todas estas regiones”, agregó.

El pasado 24 de junio en el mismo estado también apareció asesinado Eleazar Armenta Acuña, quien fuera candidato suplente a concejal por una coalición formada por el Partido Acción Nacional (PAN), el de la Revolución Democrática (PRD) y el del Trabajo (PT) en el municipio de Sinaloa de Leyva.

El 12 de junio el que cayó fue Jaime Orozco Madrigal, aspirante a alcalde del PRI en Guadalupe y Calvo, en el estado de Chihuahua, y hace dos días apareció asesinado en Tuxtepec, Oaxaca, Nicolás Merino, dirigente del PRD.

La violencia ha forzado ya algunas retiradas de la campaña, como las de Esteban López Beltrán y Saúl Rubio Valenzuela, aspirantes a la alcaldía y a una diputación local en Sinaloa de Leyva por la alianza PAN-PRD y PT.

A este asunto en concreto se refirió hoy el presidente del PRD, Jesús Zambrano, quien sugirió que su formación podría solicitar la anulación de la elección en Sinaloa de Leyva.

“Nosotros hemos planteado que, o se restituyen las condiciones de seguridad y se reponen procedimientos, o definitivamente que se suspenda la elección. Allí ya lo hemos planteado”, advirtió de gira por Veracruz.

También denunció que existen “focos rojos” (zonas de tensión e incertidumbre) en Quintana Roo, Zacatecas y Aguascalientes, donde, a su juicio, el fiscal estatal “hace uso indebido de su cargo incriminando a nuestros candidatos sin pruebas” en casos de corrupción.

Zambrano dijo que buena parte de la violencia que ha aflorado en los últimos días tiene que ver con “el apadrinamiento del crimen organizado al PRI” y al papel de los gobernadores de ese partido, a los que acusó de haberse inmiscuido en la elección para apoyar a sus aspirantes.

Les acusó de haberse inmiscuido en la campaña y “mandado al carajo” el compromiso adquirido por el presidente Enrique Peña Nieto con la oposición en el Pacto por México, para no meter las manos en la elección.

Los comicios son los primeros que se celebran en México después de que el pasado 1 de diciembre regresara al poder presidencial el PRI de la mano de Peña Nieto.