Impresionante trasplante de rostro (Fotos)

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Durante los 15 años que pasaron entre un escopetazo que arrancó la mitad inferior de su rostro y el trasplante de cara que terminó con su vida de ermitaño, Richard Norris enfrentó la crueldad de extraños, combatió la drogadicción y consideró el suicidio, publica Infobae.

Pero aun si pudiera regresar el tiempo, el residente de una zona rural del sudoeste de Virginia no está seguro de que borraría el accidente que lo dejó seriamente desfigurado.

“Esos 10 años de infierno que viví me han dado un caudal de conocimientos“, dijo recientemente Norris a The Associated Press, uno de los dos servicios noticiosos a los que otorgó entrevistas tras el trasplante del año pasado. “Es irreal. Ha traído a algunas de las mejores personas en mi vida”.

Con 38 años, Norris ha comenzado una nueva vida: toma clases por internet para obtener una licenciatura en Sistemas Informáticos y la posibilidad de crear una fundación que ayude a costear los gastos diarios de otros pacientes con trasplante de rostro durante el tratamiento.

Ha trabajado con un fotoperiodista que acaba de terminar un libro sobre su caso, tituladoLas dos caras de Richard. Espera que su caso brinde esperanzas a personas en situaciones similares y fomente la compasión a otras.

“Escuché todo tipo de comentarios”, indicó. “Algunos de ellos fueron verdaderamente horribles”. Tras el accidente de 1997 en su casa, Norris no tenía dientes ni nariz y sólo parte de la lengua. Tenía gusto pero no olfato. Cuando salía a la calle, generalmente de noche, se ocultaba detrás de un sombrero y una máscara.

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