Miguel Méndez Rodulfo: China ¿Mega burbuja crediticia?

Publicado en: Opinión

El lunes 24 de junio de 2013, los mercados internacionales fueron sacudidos por una noticia estremecedora que hundió las bolsas de valores del globo: el Banco Central Chino había decidido recortar el suministro de liquidez monetaria a su sistema bancario con el argumento de que había que “restringir la provisión de efectivo para las descontroladas actividades de crédito paralelo, indicando que su política monetaria había comenzado a cambiar para pasar de centrarse en la cantidad a la calidad”. Las consecuencias de tal decisión tuvieron tales repercusiones planetarias que al día siguiente el BCC tuvo que rectificar para calmar los ánimos del mercado.

Pero ¿por qué se había legado a una decisión tan extrema? Desde la crisis financiera mundial de 2008 China, que capeó incólume el temporal, había tomado la vía de favorecer a todo evento el crédito para impulsar el crecimiento y no verse afectada por la crisis. Esta medida que en principio funcionó, fue afectada por la caída mundial del consumo, lo que disminuyó las exportaciones de la economía del dragón. Cuando se decidió apostar por el mercado de consumo interno para mantener altas las tasas de crecimiento, el crédito se exacerbó porque se utilizó indiscriminadamente. Esto dio lugar a que naciera a la vera de los bancos (muchos de ellos estatales) una banca paralela o de sombra, compuesta por grandes empresas con capital estatal, petroleras como Citic, aseguradoras, financiadoras, casas de empeño, etc., que asumieron de rol de agenciar recursos financieros para prestarlos a otra empresas como acerías, cementeras, constructoras, conglomerados eléctricos, empresas de energías renovables como las eólicas, de paneles solares, etc., también muchas de ellas estatales; es decir que unas empresas estatales obtuvieron préstamos de bancos estatales a bajas tasas de interés para otorgar créditos de corto plazo a otras empresas estatales, a una tasa un poco mayor ganándose el diferencial. Así teníamos entonces que por ejemplo Citic, empresa cuya misión es el negocio petrolero, intermediaba ante la banca, y también ante inversores privados, para conseguir dinero que luego prestaba a otras empresas públicas. Este sector financiero informal estaba sometido a regulaciones muy laxas y podía hacer transacciones no permitidas a la banca; pero ésta (con la anuencia en principio del propio gobierno chino) le otorgaba líneas de crédito a esa banca de paralela, con lo cual sino la legalizaba, le daba viabilidad.

La intervención del BCC buscando poner orden a la banca en la sombra, hizo que las tasas interbancarias, generalmente de entre 2% y 3%, se catapultaran a 25% antes de acomodarse en 6,64% el lunes. El martes cerraron en 5,8%. El mismo lunes las caídas en las bolsas mundiales fueron muy grandes y sólo hubo calma en los mercados cuando se rectificó la medida de restricción del crédito, pero el problema de fondo sigue sin resolverse y la posibilidad de que una mega burbuja crediticia, la más grande de la era moderna, estalle en China y se lleve por delante la prosperidad del mundo, es cada vez más una posibilidad cierta.

Miguel Méndez Rodulfo

Caracas, 28 de junio de 2013

 

Nota: Citic en Venezuela tiene contratos petroleros con Pdvsa; es la compañía encargada de hacer el mapa minero del país y además participa haciendo viviendas en fuerte Tiuna

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