Así debes comer si te matas diariamente en el gimnasio

Si lo tuyo es echar horas y horas en el gimnasio, recuerda que debes cuidar la alimentación en consecuencia. Evita convertirte en un ‘grasafóbico’ y consume bebidas energéticas sólo si lo necesitas. Descubrimos los cuatro errores más comunes relacionados con la alimentación que cometen algunas personas que hacen ejercicio con regularidad.

Cuando uno hace ejercicio con regularidad tiene que cuidar, más aún si cabe que cuando no lo hace, la alimentación. Identificamos los cuatro errores más comunes que suelen cometer las personas que se “machacan” en el gimnasio, dejando en un segundo plano los aspectos relacionados con la nutrición.

Comer muy poca grasa. Muchos se convierten en ‘grasafóbicos’ y dejan de consumir grasas saludables, como las que se encuentran en el aguacate, las nueces o las pipas de girasol. Creen que la grasa siempre se acumula y engorda. Sin embargo, los nutricionistas creen que un poco de grasa (saludable) almacenada en el cuerpo es una estrategia inteligente para el control del peso y la nutrición de los deportistas porque la grasa demora la sensación de tener el estómago vacío y mantiene más tiempo la sensación de saciedad, estimula la absorción de los antioxidantes y ayuda a quemar calorías. Además, la grasa es un nutriente importante en cualquier dieta porque es una parte estructural de las células. Cortar totalmente el consumo de grasas te puede hacer sentir fatigada, irritable, deprimida y permanentemente hambrienta.

Consumir bebidas energéticas cuando realmente no las necesitas. Si sudas enormemente durante el entrenamiento o las sesiones de ejercicio duran más de 90 minutos tiene sentido que elijas una bebida energética en lugar de agua normal para mantenerte hidratado. En todos los demás casos beber un líquido que contiene en muchos casos azúcar y cafeína es un error y un consumo innecesario de carbohidratos.

No comer después del entrenamiento por miedo a recuperar lo que has quemado con el ejercicio. Es cierto que otro error es comer demasiado creyendo que estás a salvo de engordar porque entrenas. El equilibrio es difícil de mantener, pero después de una sesión de entrenamiento conviene darle al cuerpo las herramientas para que se recupere y repare los tejidos que han estado en tensión con el ejercicio. Además para conseguir tonificar los músculos y acelerar el metabolismo también es recomendable comer algo tras el entrenamiento. No tienes licencia para cenar un plato de pasta enorme o un postre hipercalórico cada noche, pero hay que comer.

Solo comer proteínas tras el entrenamiento. Es cierto que la proteína es un nutriente clave en la recuperación, pero no es suficiente. Aunque comas más proteínas que otros alimentos, conviene contar con alguna fuente saludable de grasas (aguacate, nueces, por ejemplo), una pequeña porción de arroz o pan integral y algo de líquido para la rehidratación.

Mujerhoy.com