Tips para elegir un gimnasio

Matricularse en un gimnasio es una inversión y un compromiso a largo plazo. Por eso no debemos tomarnos a la ligera su elección; lo mejor es dar con el adecuado a la primera. No dudes en visitar y comparar tus diferentes opciones teniendo en cuenta los siguientes 10 criterios:

1- La proximidad: Lo mejor es elegir de entrada un gimnasio cercano al domicilio o al trabajo, ya que es mucho más motivador ir a hacer deporte cuando el trayecto hasta el gimnasio es corto. Si prefieres un centro cercano al trabajo podrás ir durante la hora de la comida, por la mañana antes de empezar la jornada o por la tarde-noche cuando salgas. Hay que ser práctico.

2- Las actividades propuestas: Las clases varían mucho entre gimnasios: sala de musculación, baile, gimnasia suave, cardio, etc. Dir, Cosmopolitan o Holmes Place proponen clases novedosas y a la última sin horario de interrupción mientras que los gimnasios pequeños de barrio ofrecen una propuesta más limitada y clásica. Todo depende de las necesidades de cada uno. De nada sirve inscribirse en un gimnasio de moda si lo que quieres es hacer estiramientos, abdominales y glúteos.

3- Profesionalidad: Es primordial. En los gimnasios, grandes o pequeños, todos los profesores deben tener titulación y sus diplomas deben mostrarse en el establecimiento. Gracias al boca-oreja podrás saber acerca de su competencia y disponibilidad. Al inscribirte, en la mayoría de los centros te diseñarán un programa personalizado.

4- Las prestaciones: Antes de firmar el contrato realiza una visita guiada por las instalaciones para hacerte una idea de la calidad, el mantenimiento y la higiene del centro. No dejes de dar importancia al tamaño de los vestuarios y de las clases. Cada vez hay más clubes que incluyen en las tarifas el acceso a un espacio con piscina, jacuzzi, sauna, baño turco, televisión, pista de tenis, etc. Incluso hay algunos que tienen servicios de belleza con cuidados a la carta (masajes, tratamientos estéticos, etc.), otros son tan lujosos que incluso ofrecen servicio de guardería para los clientes.

5- La red de centros: La ventaja de elegir una cadena como Dir, Metropolitan o Holmes Place es que te permiten entrar en cualquiera de sus gimnasios sin tener que pagar un coste adicional. Una opción muy interesante si tienes la suerte de tener un centro cerca del trabajo y otro cerca de casa e, incluso mejor, otro al lado de la residencia de vacaciones.

6- El material: También hay que tener muy en cuenta el buen estado del material así como su renovación, pues estamos hablando de un campo en el que los avances tecnológicos son constantes. Además, el centro debe contar con suficiente material para no tener que esperar horas para montar en la bicicleta, la elíptica o los remos.

7- La frecuencia: Asistir a un curso masificado de gente no tiene gracia ninguna: no ves, no entiendes las indicaciones y realizas mal el ejercicio. El profesor, demasiado solicitado, no verifica tus posturas y aún menos te da consejos personalizados. Asegúrate de que el centro no está abarrotado o de que a cambio ofrece un programa con horarios prolongados que permitan asistir a clases en franjas menos frecuentadas.

8- El ambiente: El ambiente (gente de la zona o trabajadores, jóvenes o mayores, gimnasio de barrio o cadena) es muy importante y depende del barrio, del número de socios y del personal. Con una primera visita y unas pocas palabras con la gente que frecuenta el gimnasio podrás hacerte una idea. Los clubes pequeños tienen la fama de ser más acogedores que las grandes cadenas.

9- El contrato: Antes de firmar pide una sesión de prueba gratuita. Asegúrate de la flexibilidad del contrato y no dudes en suscribir un seguro que cubra una mudanza, pérdida de empleo, baja prolongada, etc.

10- El precio: Puede costarte incluso el doble dependiendo de adonde vayas así que pide presupuesto, regatea y, sobre todo, juega con la competencia. Los clubes luchan sin compasión por conseguir nuevos clientes. ¡Aprovéchate de eso!

Vía www.enfemenino.com