Aprender a confiar otra vez en el amor

Has estado saliendo con alguien que no ha resultado ser como tú pensabas. Era atractivo, gracioso, encantador… pero no podías confiar en él. Ha sido duro, sin duda, pero es hora de aprender a confiar de nuevo en el amor .

“Cuando te han herido de esa manera, es normal decir: “nunca volveré a confiar en nadie”, pero en realidad no pensamos así”, dice Christine.

Desde enfemenino.com te vamos a dar algunos trucos para aprender a confiar de nuevo en el amor y lograr que una sonrisa regrese e ilumine tu rostro.

Asume tu pasado

Antes de comenzar otra relación y confiar en esa persona, tienes que asumir tu pasado y lidiar con esa relación desastrosa.

Eso significa no volver a descolgar el teléfono cuando estás borracha en medio de la noche para llamar a tu ex o enviarle mensajes de los que luego te arrepientas. Debes aceptar lo que ha ocurrido y llegar a un acuerdo con él, aunque sea complicado.

Sobretodo, recuerda que lleva su tiempo recuperarse, así que no seas demasiado dura contigo misma si no lo has superado después de unos meses.
“No hay un tiempo establecido”, asegura Christine.

Una vez que hayas aceptado el pasado, verás que es mucho más fácil volver a confiar en ese misterioso y apuesto chico que acaba de cruzarse en tu camino.

“Recuerda que es una nueva persona, no tu ex” dice Christine. Simplemente porque el último hombre con el que has estado haya sido un cretino no significa que todos lo sean.

Revisa tu “tipo”

¿Tienes un “tipo” de hombre? ¿Y es esa clase de hombre descarado, que siempre busca ser el centro de atención y que nunca se preocupa por ti? Si la respuesta es positiva, quizás sea hora de revisar el tipo de hombre que te conviene.

“Deberías ser cautelosa si el nuevo chico que acabas de conocer tiene un temperamento parecido a la persona que te hirió. Quizás no sea el tipo de hombre al que debas entregar tu confianza. Tenemos que reevaluar antes de aprender a confiar”, aconseja Christine.

Porque… ¿Cómo vas a aprender a confiar de nuevo si sigues rodeándote de personas que no te ayudan a ello?

Elige una persona de confianza

Suena obvio, pero si quieres aprender a confiar de nuevo, ¡debes elegir a una persona de confianza! Es el siguiente paso del proceso.

Una vez que hayas reflexionado acerca del tipo de hombre con el que te conviene estar (esperamos que sea más del tipo Dan Humphrey con Serena que del tipo Chuck Bass con Blair), comienza el proceso de descubrimiento para saber si esa persona que acabas de conocer es la adecuada.

“Normalmente puedes averiguarlo observando a su familia y los amigos con los que sale. Estáte más atenta para poder detectar las señales que ignoraste anteriormente y que puedan indicarte que no es alguien de confianza. No comprarías una casa sin haberla visto antes, así que mantén los ojos bien abiertos, pero sin obsesionarte”, nos cuenta Christie.

Al mismo tiempo, debes tener en cuenta que no hay forma de estar totalmente segura sobre si esa persona va a traicionar tu confianza. Somos humanos y cometemos errores, aprende a diferenciar cuando alguien te traiciona para herirte y no tires la toalla.

Aprende a confiar en alguien que te ha traicionado

Éste es el “quid” de la cuestión: aprender a confiar en alguien que te ha traicionado.

¿Puedes? ¿Debes? ¿Acaso no merecemos todos una segunda oportunidad?

“Algunos chicos se dan cuenta de lo que han hecho, se sienten realmente arrepentidos y aprenden la lección. Pero cuando te dicen que te quieren y que nunca volverán a hacerlo, normalmente puedes saber si lo están diciendo porque lo sienten de verdad o si lo dicen simplemente porque es lo que toca decir para volver contigo” añade Christine.

Puede ser una decisión muy dura, especialmente si hay niños involucrados en la relación.

La autora Christine sugiere asesoramiento profesional. “Los hombres a menudo quieren disculparse y no volver a hablar de lo que ha pasado nunca más, pero las mujeres solemos querer hablar del tema, para así poder procesar lo que ha ocurrido”. Por eso ella piensa que es apropiado conversar en una atmósfera agradable y adecuada, para no alzar la voz o terminar llamando a la otra persona cosas que realmente no piensas.