Dilma Rousseff descarta cambios en su gabinete

La presidenta de Brasil Dilma Rousseff descartó este sábado cambios en su gabinete en medio de especulaciones sobre la salida de importantes ministros y de un proceso de reforma política que impulsa en el Congreso.

“No proceden las especulaciones de cambios ministeriales”, anunció Rousseff en un comunicado publicado en el blog de la Presidencia.

Según el diario O Globo, la mandataria se reunió el sábado en la residencia presidencial con los ministros Fernando Pimentel (Industria y Comercio), Aloizio Mercadante (Educación), José Eduardo Cardozo (Justicia) y Gleisi Hoffmann, jefa del gabinete.

Esta semana se especuló sobre la salida del ministro de Finanzas Guido Mantega, además de Hoffmann y de la ministra de Relaciones Institucionales, Ideli Salvati.

“Lo que espero de mis ministros es empeño en la realización de los cinco pactos firmados con los gobernadores y alcaldes de capitales: responsabilidad fiscal para garantizar la estabilidad de la economía y control de la inflación; reforma política con plebiscito; mejora profunda de los servicios públicos de salud; pacto nacional de movilidad urbana que permita un salto en la calidad del transporte público y destinación de los royalties del petróleo para la educación”, subrayó.

Rousseff está enfocada en responder a las masivas protestas que sacudieron a Brasil durante la Copa de las Confederaciones con un plebiscito que impulse una amplia reforma política en el país.

La propuesta ha encontrado resistencias en el Congreso sobre todo porque para que los cambios entren en vigencia en las próximas elecciones generales de 2014, tendrían que estar aprobados antes del próximo 5 de octubre. Varios parlamentarios, incluidos aliados del gobierno, han indicado que no hay tiempo para llevar a cabo la reforma.

Las manifestaciones, que llegaron a reunir a más de un millón de personas en varias ciudades de Brasil, pedían más dinero para reformar los sistemas de transporte, educación y salud y penas mayores para políticos y empresarios corruptos.

Al descontento popular se suma una situación económica delicada: la economía apenas crece y la inflación alcanzó en junio 6,7% en doce meses, superando el techo de la meta oficial de 6,5%.

La popularidad del gobierno de Rousseff, que era récord, cayó ocho puntos a inicios de junio por la inflación y otros 27 tras las protestas.

“Continuaremos gobernando Brasil para todos, especialmente para los menos favorecidos”, concluyó la mandataria en la nota.