Abusos sexuales detrás de las protestas

Mirada desde arriba, la aglomeración de miles de manifestantes en la Plaza Tahrir en El Cairo tiene una forma peculiar: en medio de la multitud hay un círculo, rodeado por un corredor sin gente. Ahí es donde se distinguen algunos puntos amarillo fluorescente. Más allá, la masa.

El círculo está compuesto por mujeres. Y en el pasillo, los hombres de amarillo son guardias voluntarios dispuestos a protegerlas, al igual que el primer cordón de hombres de la masa posterior.

Para las mujeres en Egipto, protestar puede ser un gran riesgo: entre el viernes 28 de junio, cuando comenzó esta última ola de protestas, y el miércoles 3 de julio, el día en que las fuerzas armadas intervinieron, se reportaron 180 casos de asaltos sexuales, según cifras proporcionadas por Amnistía Internacional.

Estos cientos de abusos constituyen el lado sombrío de las manifestaciones que condujeron a la deposición del presidente Mohamed Morsi.

“Calculamos que son más de 200 ahora, sin incluir los muchos que no son reportados”, le dice a BBC Mundo Diana Eltahawy, investigadora de Amnistía Internacional en El Cairo.

Pero el problema del abuso sexual en Egipto no es nuevo. “Lo que ha cambiado es el nivel de violencia mostrado”, apunta Eltahawy.

El Dínamo