Capriles: Maduro ejerce la presidencia sobre un secuestro institucional

En una entrevista exclusiva con Infobae América, el líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles, sostuvo que el mandatario “se robó” las elecciones, y aseguró que en la Unasur “se están haciendo los tontos”. “Si Bolívar viviera, no sería chavista”, publica Infobae.

Por Luis Rosales

El líder de la oposición venezolana y ex candidato presidencial, Henrique Capriles, afirmó que el actual mandatario Nicolás Maduro es un “ilegítimo” y aseguró que si las elecciones se repitieran, ganaría la Mesa de la Unidad Democrática. En diálogo con Infobae América, sostuvo, además, que su vocación es cambiar el país.

“Aquí se matan más de 50 personas por día en promedio. Más de 20.000 asesinatos al año sobre una población que no alcanza los 30 millones. Uno podría creer viendo estas cifras que el venezolano es violento, pero todo lo contrario. Somos pacíficos y vivimos con miedo”, indicó.

-¿Están gobernados por un presidente ilegítimo?

-La legitimidad la da el voto popular y si hay un proceso que ha sido cuestionado con elementos, con pruebas y ese proceso ha sido impugnado y objetado, creemos que estamos frente a un presidente claramente ilegítimo. Hemos mostrado las evidencias de las irregularidades que hubo en este proceso. Una persona que se hace del poder sobre un resultado que ha sido cuestionado, sin dudas que tiene una sombra de ilegitimidad que le acompaña a donde vaya. Maduro se robó el proceso electoral. Eso es lo que hemos venido denunciando. Las instituciones están secuestradas por el partido de gobierno. Claro que la legitimidad y la legalidad son dos cosas distintas. Sobre la base de una legalidad dudosa se ha permitido que el presidente esté en el cargo.

-¿Es legal, aunque ilegítimo?

-Se supone que cuando tú impugnas en el tribunal la elección, eso tiene unos lapsos que no se han cumplido. Se han incumplido leyes. El tema al final es el secuestro institucional, que le permite a Maduro está dónde está ahora. Esto es lo que muchas personas afuera no conocen. Esta es la realidad de los poderes en Venezuela; del judicial, el electoral, el moral, la auditoría. Esa es la realidad de Venezuela, distinta y más grave que en otros países. En Brasil hay protestas, pero siguen habiendo instituciones, En Argentina, también. En conclusión, Maduro está en ejercicio de una presidencia sobre la base de ese secuestro institucional.

-¿Siente que la Unasur le soltó la mano al pueblo venezolano?

-La Unasur el 18 de abril tomó una decisión de avanzar con el recuento y después le han dado la espalda a esa decisión. Se están haciendo los tontos. Yo no estoy de acuerdo que haya que sacar el pueblo a la calle para que se les respeten los derechos. Esa nunca ha sido mi visión. Yo estaba viajando a Lima el 18 de abril. Hablé con varios presidentes y me aseguraron que pedirían la auditoría y eso se aprobó. Pero después no hicieron nada.

-¿Se corre el riesgo por este camino de que un régimen muy debilitado como el actual se consolide al mejor estilo de los cubanos?

-No creo que sea así. Salvo que quieran dar un golpe de Estado. Para hacerlo habría que ver si tienen apoyo de nuestras fuerzas armadas y del pueblo. No creo que el pueblo esté dispuesto a aceptarlo. Me refiero a tomar el poder y obviar elecciones. Este gobierno, como todo aquel que carece de legitimidad, está lejos de consolidarse. Todo lo contrario es un régimen que sigue utilizando y exprimiendo las instituciones para mantenerse. Están desesperados por tener reconocimiento, pero carecen del más importante que es el de su pueblo.

-¿Qué pasaría si hubiera elecciones hoy en día?

-Las ganaríamos. Eso lo sabe Maduro. Por eso, las instituciones que están secuestradas por el partido de gobierno no hacen lo que había que hacer: repetir las elecciones, por lo menos en 5000 mesas, o poco más de dos millones de electores.

-Saliendo de Venezuela, ¿quién es el sucesor de Chávez en el bolivarianismo latinoamericano?

-Creo que no hay. Rafael Correa por ejemplo, tiene una economía dolarizada y tiene un discurso que no tiene que ver con lo que hace. Hay mucha cháchara, mucho tratar de confundir. Levantar las banderas de la justicia social cuando en realidad hay conductas propias del fascismo. Así calificaría las conductas de varios gobiernos de la región.

-¿Maduro no es el sucesor?

 -Maduro no le llega ni al tobillo a Hugo Chávez.

-En la Argentina, cuesta mucho unir a la oposición. ¿Cómo lo hicieron los venezolanos?

-Es clave. No hay forma de enfrentar a estos proyectos hegemónicos con una oposición fragmentada. Si la oposición en Argentina no se une, no habrá forma que se logre la victoria. Ojalá nuestro modelo le sirva a la oposición de Argentina, sobre cómo construir la unidad.

-¿Cuál es la situación en Venezuela sobre la libertad de expresión?

-La situación en Venezuela en este tema es crítica. Si bien hay medios independientes, se ven obligados a aplicar la autocensura como resultado de las presiones que están recibiendo. Desde las económicas, como las amenazas de cárcel o de juicios. Eso es lo que corresponde a los medios independientes. Pero después están las compras de medios por personas ricas vinculadas al gobierno. A mí me ha tocado ahora ser invisibilizado, dejarme sin ningún medio para poder comunicarme con mis compatriotas. Toda la información que sale de mí es negativa, todos agravios, todas mentiras.

-¿Dónde se ubica ideológicamente?, ¿centro derecha, centro izquierda, socialdemócrata?

-Me califico como progresista. Creo que las distinciones de derecha o izquierda ya están pasadas de moda. Nuestra generación se debate entre el atraso y el progreso. Si tuviera que definirme ideológicamente siguiendo esos criterios tradicionales, estaría más cerca del centro hacia la izquierda. Nunca fuimos ni vamos a ser gobernados por la derecha. Pero etiquetarnos es caer en la trampa de este gobierno que quiere que no le entremos al fondo de los problemas. Este es un gobierno que se dice de izquierda, pero es profundamente retrógrado y en algunos temas hasta fascista, casi como el Tea Party americano. Militaristas además.

-¿Cómo sigue la carrera de Capriles?

-Mi obsesión no es la presidencia, mi obsesión es el cambio de mi país. La construcción de una alternativa y que Venezuela sea un país en que lo bueno sea lo que predomine y no lo negativo. Esta es una tierra bendita, con petróleo, gas, hierro, coltán, oro, reservas de agua dulce, millones de hectáreas disponibles, unas costas increíbles y vírgenes, todo para ser grandes con sólo 30 millones de personas. Pero estamos con problemas sociales gravísimos, con violencia.

-¿Si Bolívar viviera sería chavista?

-Para nada, Creo que sería un opositor radical. Por eso, llamamos a este comando con su nombre. Ellos han querido revisar la historia y contarla a su manera. Quieren que el venezolano crea que hay un gobierno nacionalista. Cuando en realidad están entregados a Cuba. No te quepa la menor duda que Bolívar estaría sentado en esta mesa.