Mira por qué los hombres nunca podrán superar la capacidad de seducción femenina

Mira por qué los hombres nunca podrán superar la capacidad de seducción femenina

Asegura un novelista mexicano, que ningún caballero logrará superar la capacidad de seducción femenina, quien la adquiere de forma innata.

Ningún varón, por mucha experiencia o erudición que tenga, podrá jamás superar en capacidad de seducción a la mujer, que adquiere esta habilidad de forma innata, según afirmó en entrevista con EFE el mexicano Edmundo González Llaca.





En su primera novela, “Guía del seductor: con un ejemplo práctico”, González Llaca narra la experiencia entre un hombre maduro y una adolescente en un divertido relato con vocación erótica en el que “en un momento dado el cazador es más presa que cazador”.

Por “mayor experiencia y erudición” que un varón pueda tener, “las mujeres tienen una inclinación innata a la seducción, una experiencia innata a la seducción, a la manipulación, al control de las cosas, que es muy superior a los hombres”, afirmó el autor.

“Los hombres, tengo la sensación que estrenamos nuestra capacidad de seducción a través de la experiencia vital. En cambio ellas ya traen el disco duro”, agregó.

“En ese sentido es muy feminista el libro”, dijo el escritor sobre su “opera prima” nacida con la pretensión de ser una novela erótica.

Sin embargo, la narración expresa en su mayor parte la visión, el deseo y la lógica de un varón, un acendrado seductor que quiere acostarse con su ahijada en la fiesta de quince años de ésta.

Para el escritor, dar vida a un personaje masculino que vive un sinfín de dificultades en busca de la conquista de la joven, la novela es un “reconocimiento del poder femenino intuitivo, que realmente puede superar a cualquier hombre”.

“Ella (la protagonista) lo dice en algún momento: en última instancia todos los hombres son unos niños”, afirmó.

“Si escribes un libro erótico, el compromiso es muy complejo porque tienes que satisfacer un sentimiento estético, un sentimiento sensual, y un claro propósito de subir el ritmo cardíaco del lector, que se le perle la frente, que sienta una ligera cosquillita, una excitación en la líbido pues. Ese fue mi propósito”.

González Llaca comparó, “con todo respeto a las mujeres”, las formas de seducción de unos y otros y concluye que ellas “son un poco como las arañas” porque “traen la trampa dentro de sí mismas”, mientras que “los hombres la tenemos que inventar”.

Pese a los cambios que en las relaciones interpersonales han introducido las nuevas tecnologías, el escritor cree que la seducción sigue siendo “el juego de juegos”, un arte en evolución constante donde hoy el hombre “ha perdido protagonismo”.

“Antes como que los roles estaban muy bien definidos y ahora las consistencias sexuales ya no son muy precisas”, aseguró el escritor. El título del trabajo, una “guía”, de algún modo se burla del intento de muchos por sistematizar los procesos de seducción, algo que el escritor considera un imposible. “Los estadounidenses tratan de sistematizar y hacer una técnica. Lo hacen en todo (…) Aquí yo creo que la moraleja o mensaje final es que sí hay principios generales (en el mundo de la seducción)”, pero “hay tal cantidad de elementos azarosos que obligan a un despliegue de imaginación muy grande por parte del seductor”.

Sorprendido, admitió que hay una evolución tan vertiginosa del fenómeno que continuamente “los instrumentos de la seducción van fallando (…) de acuerdo a la época, las costumbres, los valores”.

Mientras antes seducir estaba en lo barroco de la palabra, ahora lo que cautiva es “ser directo”, y a menudo se prescinde de aquella, opinó.

“Ahora los jóvenes los ves tú en la discoteca y no se platican. Y al terminar se pueden ir a la lucha cuerpo-a-cuerpo. Y la seducción de la palabra se hace vía electrónica”, añadió. El escritor recordó que cualquiera que se adentre en el vasto campo de la seducción se asoma a “un mundo tan inabarcable como es la naturaleza humana (…), como la dinámica de las culturas y los valores”.

González Llaca, nacido en Querétaro, centro de México, es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de París.

EFE